lunes, 4 de octubre de 2010

Cacho y Viole, algo bueno.

Es impresionante que de algo que me causa tanto dolor, haya salido algo tan gratificante. Recibo mails y mensajes de gente que no conozco y que me apoya y me manda fuerzas. También comparten sus experiencias, sus Cachos y sus corazones rotos. Encontrar esta forma de descarga fue lo más positivo que logré sacar de mi relación con Cacho. Aparte leo cosas que hacen que mi Cacho sea un amor! Mirá lo que te digo! No, si en todos lados hay discapacitados emocionales, de eso estoy segura. Pero mi Cacho me partió el alma, se llevó mi corazón, y para recuperarlo, debo seguir contándoles la historia. Gracias por el apoyo!

La verdad que a pesar de todo lo que Cacho me hizo sufrir, creo que nunca pude darle un final absoluto porque en el fondo sentía que podíamos. Porque la remamos y porque no podía permitir que desperdiciáramos algo tan especial, tan nuevo, tan único. Grave error. Cuando no va, no va. Cuando estás remando en el mismo bote, no te podés bajar cuando querés o cuando hay tormenta. Tenés que seguir remando hasta la orilla. Y Cacho se bajó 300 veces. Iba mitad en el bote, mitad en el agua. Lo justificaba con que no podía, con que era demasiado, con que no le correspondía. En fin…discapacidad emocional que le dicen…
Lo bueno que teníamos era mucho. Teníamos muchas cosas en común, muchos gustos parecidos, una pasión que no se podía creer y una conexión intelectual y física como pocas. Podíamos pasarnos horas juntos y jamás nos aburrimos el uno del otro. Cacho se asfixiaba, sí, pero no se aburría.
No podíamos parar de mimarnos. De decirnos que nos queríamos, que nos necesitábamos. No nos podíamos sacar las manos de encima. De hecho, todos los que nos veían siempre siempre decían: Qué bien se los ve! Son tal para cual! Qué bueno que se encontraron porque cosas así no pasan muy seguido! Y también, empezaron a “casarnos”! Siempre había alguien que nos sugería la idea, o nos preguntaban con total liviandad…Che, y ustedes cuando se casan?
Por suerte no nos estresaba, nos gustaba que nos vieran bien, porque nosotros también lo sentíamos así.  Una vez tuvimos una comida de amigos en común, y recuerdo que la persona anfitriona nos mandó un mail al otro día diciendo la increíble pareja que hacíamos, que eramos tal para cual, que parecíamos marido y mujer. Era una constante en nuestra relación, todos nos veían así y nos querían casar.
Cacho manifestaba que no podía. Era consciente de su discapacidad emocional. No la careteaba. Tengo una imagen patente en la cabeza. Estaba sentado en el borde de la cama, atándose las zapatillas y me dijo: Viole, ojalá fuera más normal…Y yo lo abracé porque me dio mucha ternura (sonaba consternado) y le dije: A mi también Cacho, pero si fueramos normales o de cualquier otra manera no nos hubiéramos elegido. Porque nos gustamos así.
Una vez leí una frase con la que identifiqué, no sé de quien es: “El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”. Yo con Cacho sentía exactamente esto. Cacho tenía muchos prejuicios, muchas presiones familiares, muchos prejuicios religiosos, mucho mambo de patrones que debía seguir, mucho mandato del contexto social, cero relajado. Y a pesar que Cacho decía que él no era como los demás, que no podía conformarse con lo que todos, que él buscaba otro tipo de mujer y que también buscaba el amor, no pudo. Todos esos prejuicios y mandatos le ganaron. Yo creo que le tuve tanta paciencia y tantas oportunidades porque creía en serio que Cacho deseaba eso y mucho más. Porque lo veía luchar contra ciertos comentarios y actitudes. Y porque lo sorprendían sus propios sentimientos. Y más aún, porque con Cacho nos mirábamos y ya sabíamos que queríamos, hablábamos sin decirnos nada, la conexión era total, única. Y encima de todo nos veíamos y se nos ponía la piel de gallina, directamente. Me siento medio una pelotuda en no haberme salvado de esto a tiempo, pero las evidencias me engañaron. Era muy difícil luchar contra lo que parecía real. Estaba muy bien personificado al menos, eran esas falsedades que parecen reales. Pero a veces no alcanza con lo que uno cree, siente y experimenta. La coraza que tiene Cacho es indestructible, está blindado. Mirá que traté de entrarle por todos los costados! Hasta que me despersonalicé prácticamente. Ya empezó a ser una batalla de: Viole, ésta la ganás! No puede ser que sea taaaan duro entrarle a Cacho. Algún lugar encontraré…La nada misma. Le puse muchas ganas y mucha paciencia porque todo lo bueno que tenía Cacho era lo que siempre quise en un hombre. Pero no lo cambio por mi corazón. Ya no.


No hay comentarios:

Publicar un comentario