miércoles, 13 de octubre de 2010

I loved with a love that was more than love. (Edgar Allan Poe)

El amor de Violeta por Cacho era incalculable. Era de esos que decís me-mue-ro-de-a-mor! Y Cacho lo recibía, se lo pasaba por el orto, y lo devolvía. No, mentira, démosle algo de crédito a Cacho. Él también decía tener un amor inmensurable por Violeta. Por lo menos así lo demostraba.
Viole siempre fue más buena para escribir que para hablar, porque Cacho es el típico que te da vuelta la tortilla. El típico que se manda una cagada enorme y después terminás pidiéndole perdón vos! Me pasó mil veces!
Me pasaba que había cosas que le quería decir, y cuando las empezaba a hablar, Cacho me atacaba de una manera que yo no me podía defender y me olvidaba lo que le quería decir. Así que le escribía. Mucho. Cartas, mails, mucho.
A veces tenía formas de responder con un cierto grado de agresión que no medía, él lo justificaba con que tenía que ponerse firme. Y que el hecho que yo le dijera eso, era porque le reclamaba. Decirle que cierta actitud no me gustó, no quiere decir reclamar.
Cacho es típico hombre. Se creía que él sólo trabajaba y llegaba cansado. Pero yo también estaba agotada, sin embargo ponía todo mi amor y la poquita fuerza que me quedaba para que los momentos que estábamos juntos sean lindos, y que no sienta mi agotamiento ya que esos momentos eran los que yo más disfrutaba del día.
Tuve que hacer mucho esfuerzo en trabajar ciertas cosas y planteos que sé que perjudicaban nuestra pareja, por ser tan autoexigente y perfeccionista, por ahí me perdía de los pequeños detalles. Hice mi mayor esfuerzo por relajarme y ver que no todo es blanco o negro. Cacho tenía sus días, o estaba super amoroso, o estaba cansado y sin ganas de nada, lo que lo transformaban en distante y frío.
Cacho se agarró de la excusa perfecta para todo: “Se me escapan ciertos detalles porque nunca tuve novia.” Y también empezó a justificarse con “Viole, yo soy así, ya me conocés. Tomálo o dejálo.” Un copado Cacho.
 Cacho todo lo que me quería manifestar él, lo hacía en forma de pregunta retórica: “Me extrañaste, no??” Si Cacho, vos? Un montón Viole, no podía más. Y entonces Cacho por qué no lo decís en vez de preguntarlo…”Me super querés, no?” Sí, Cacho, mucho. Ah, Viole, yo también. Ok, Cacho entendí tu juego de no decir directamente lo que vos pensás. Te quiero igual.
Yo era muy transparente con Cacho, le contaba todo, lo que hacía, pensaba, sentía. Otro grave error mío. Porque del otro lado, muchas veces no había interés. La verdad que no entiendo que quería Cacho conmigo. No le fue suficiente una novia fiel, leal, que lo cuidaba y mimaba a full, que estaba siempre presente y que lo amaba con locura.
Porque era eso, a Cacho lo amaba con locura. Me hacía las mil y una en relación a las crueldades que decía. Y yo lo seguía adorando. Una vez le puse en un mail cuando me dejó una vez más (adelanto, Cacho me dejó aproximadamente 10 veces, nos estamos por acercar a la primera),  “es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo seguís amándolo con cada uno de los pedacitos.” Porque yo me sentía así. Cacho me rompía el corazón y yo seguía amándolo incondicionalmente. No sé por qué, no me entra en la cabeza, pero cómo todos sabemos, “Reason and love are sworn enemies”. Mi cabeza lo entendía, sabía que debía huir, que debía terminar con esta relación. Pero siempre me ganaba el corazón, será porque en el fondo sentía que Cacho también me quería como yo a él. Me rompía el corazón y yo levantaba los pedacitos del piso, los ponía en una carretilla y seguía mi camino junto a él, con el corazón roto. La cabeza en guerra con él. Mi gente en contra de él. Todo en contra, menos mi corazón.
Creo que puedo darle una explicación con el título de esta entrada. Lo amé con un amor que era más que amor…pero no sé bien qué era.

No hay comentarios:

Publicar un comentario