domingo, 31 de octubre de 2010

Recuperate Viole, que se viene la segunda.

Esa semana Cacho estaba enfermo, y preocupado por su viaje de despedida de soltero. Viole obviamente se dedicó a cuidarlo, mimarlo y todo lo que hacía siempre. Esa semana había sido un tormento, Cacho me había dejado, había vuelto, me había dicho que me amaba por primera vez, me trajo una carta de amor de lo más tierna, y se iba de viaje a Mar del Plata con los amigos a una despedida de soltero. Los 3 días previos a ese viaje estaba con fiebre, así que no iba a trabajar, yo lo iba a cuidar cuando salía del laburo, le hacía la comida, lo mimaba y trataba de bancarle el mal humor que tenía por no querer estar enfermo en el viaje. No me costaba nada eso, ya que me encantaba hacerle el desayuno y llevárselo a la cama, cocinarle y hacerle mimos. Aparte quería que se fuera sabiendo que yo estaba intentando también recuperar lo que habíamos perdido.
Cacho estaba raro, diferente. Distante, pero bueno, ya hacía tiempo había dejado de ser ese Cacho embelesado por la novedad. Ahora ya éramos una pareja consolidada, no había que caretearla. Ya sabíamos que teníamos defectos y falencias, y nos seguíamos eligiendo.
El viernes por la mañana, desayunamos, yo me iba a trabajar y Cacho partía. Viole, cuánto más feliz me hace saber que a la vuelta va a haber alguien que me esté esperando. Qué bueno es saber que te tengo para poder atravesar todo esto. Todos estos cambios, novedades y el crecimiento en sí, Viole. Chau mi amor, te voy a extrañar. Cuidate baby. Vos también gordito. Te amo gorda.
Pasé un finde distinto, sin Cacho, con comidas con amigos, mimos, familia. Cacho no se comunicó mucho durante el viaje. Sólo avisó cuando llegó. Yo no quería llamarlo porque no lo quería molestar. Aparte prefería fumármela sóla a que me diga que no lo jodiera cuando estaba con los amigos.
Lectores, si son impresionables, no continúen leyendo. Permítanme asegurarles y jurarles por la nueva colección otoño - invierno de Manolo Blahnik, que lo que viene a continuación, es cierto.
Cacho volvía el domingo por la noche, habíamos quedado en comer juntos. Como no sabía a qué hora llegaba, yo me fui al teatro con mis tíos y Noemí. Fuimos a ver una obra de una prima. Yo estaba muy angustiada. La obra no sólo era dura, sino que también me generaba mucha emoción ver actuar a mi prima en un papel tan diferente. Por ende, me la pasé llorando. Supongo que también estaba el condimento de que sabía la que se venía. Intuición femenina.
Salgo de la sala, nos quedamos esperando la salida de mi prima para saludarla y prendo el celular. Tenía un mensaje de voz de Cacho. Hola Viole, estoy volviendo, pero voy a llegar muy tarde y estoy cansado, así que hablamos mañana. Una mala onda el mensaje! Lo llamo, no atiende. Al rato me llama. Estamos en una estación de servicio, mañana hablamos. (Mentira, estaba en la casa, lo conozco, no sabe mentir, tiempo después lo reconoció.) Pero Cacho, qué te pasa?? Nada, ya sabés lo que me pasa. No, la verdad que ni idea. Y ahí, yo con la poca fuerza que me quedaba antes de caer, le dije, Ya que la tenés tan clara, decímelo. Mientras escribo me viene la imagen la cabeza de todos los detalles. Siento la misma angustia, el mismo dolor, la misma desesperación! Me teblaban las manos, sentía que no podía respirar y que me iba a desmayar. Me veo desde afuera, en el hall de un teatro, yo dando vueltas sobre el mismo círculo sobre una alfombra azul, mis tíos y Noemí esperando a nuestra prima que veo bajar por la escalera, cuando Cacho, POR TELEFONO, una vez más, como un cobarde, sin corazón ni huevos me dice: YA SABES LO QUE TE VOY A DECIR. NO QUIERO ESTAR MAS CON VOS. TE DEJO. NO TE AMO. NUNCA TE AME. LO DIJE PORQUE PENSE QUE LO SENTIA, PERO ME DI CUENTA QUE NO. NO QUIERO VERTE MAS, NO TE DEBO NADA, NO TENEMOS NADA QUE HABLAR. NO TE QUIERO MAS.
No sólo me partió el alma, el corazón y la ilusión. Sino que me tiró abajo la admiración que yo tenía por él. El hombre que era se fue en picada. Cómo podía alguien ser tan cagón de dejar a su novia por teléfono! La grasada más grande jamás vista. Y yo me quedé parada, mirando un mármol blanco. Hasta que me llamaron que vaya a saludar. La abrazo a mi prima y le digo al oído: Perdóname, me encantó la obra. Y ahí me quebré. Me acaba de dejar mi novio por teléfono, no entiendo nada. Qué hago?? Estaba en shock. Salimos del teatro, mis tíos me miraron, qué pasa?? Noe me agarra de la mano, sabía lo que se venía, por segunda vez. Una semana antes había ido corriendo a casa ante mi llamada, Cacho me dejó! Noe me voy a morir! Una semana después, Cacho me dejó de nuevo. Y empecé a temblar. Mi tío, que es el tipo más tranquilo y sereno del mundo, se volvió loco, empezó a manejar rápido, mi tía que sólo decía, qué locura, que le pasa a este tipo?? Noe que pedía calma. Yo llamaba a mi mamá, de nuevo, diciéndole lo mismo que la semana anterior. Me dejó, me dijo que no me quiere más. Mi mamá que decía qué mal que está! Yo no hablaba, mi tío, psicoanalista, trataba de explicarme científicamente como operaba la psiquis del discapacitado emocional, que por respeto a mi tío, no voy a elaborar, porque es un diagnóstico, y no me corresponde.
Noe no me soltaba la mano, mi tía que me decía, te vas a sentir mejor cuando puedas llorar. Yo sólo temblaba sintiendo que estaba en un sueño. Me la traje a Noe a dormir a casa. Y ahí nomás, me senté a escribirle a Cacho una carta, de 3 hojas, de los dos lados. Empezaba así: “Como una vez más demostraste que sos el tipo más cagón y con menos huevos que conocí en mi vida, no me queda otra que escribirte….” 



viernes, 29 de octubre de 2010

Next!

Desde que mi psicóloga me juró que puedo conocer a mi próximo chongo en cualquier lado, me la paso espléndida todo el día. No se permite la joggineta ni para ir a comprar alguna pavada al kiosko.
Siempre de punta en blanco. Así fue como el otro día en el supermercado conocí un bombón total. Un hombre. De treinta y pico. Estaba más bueno que el uno a uno. Y me miroteaba, con hambre. Yo revoloteaba divina por las góndolas, me lo crucé en varias vueltas. Y me miraba, no paraba. En una vuelta a la góndola de los quesos, lo pierdo. Me dirijo a la caja, para pagar mis compras, cuando de repente lo veo…ahí, en la góndola menos pensada, la góndola de LA MUERTE! Todo ese bombón, desperdiciado…agarrando un paquete de Huggies! La recalcada c… de la lora! Me miró con una sonrisa pícara y se encogió de hombros, al mejor estilo “Es lo que hay!” Qué paja! Me fui indignada a hacer la cola, y cuando me estaba yendo se me acerca y me dice al oído: “Voy a soñar con esas piernas el resto de mi vida…” De cuarta, debe estar de cuarentena. Next!
Otro caso, colectivo, hora pico. Bombón, bombón enfrente mío. Nos pasamos el trayecto mirándonos de arriba abajo…yo venía hablando por teléfono, no podía dejar de mirarlo. Y él, lo mismo. De pronto veo que se me viene acercando, cuando en una esquina, pasamos por una iglesia, se persigna y se pone a rezar murmurando. Pajaaaaa! Después no se quieren casar con una atea. Been there. Me bajé. Preferí caminar. Next!
Otro más. Sábado a la noche, supermercado chino amigo. Sr chino, tiene ron Havana? Dije eso y escucho una voz de un sujeto a mis espaldas que no necesité darme vuelta para saber que se partía sólo: “Justo le estaba preguntando dónde ponen el ron…” Giro lentamente y pensé: Gracias mamá y papá por traerme a la vida! Que belleza…Lo miro y le digo, que casualidad…vos también tomás ron? Y me dice sí, cuando quieras tomamos uno juntos. Mmmm me encantaría, pero ya que estás bajáme una botella que no llego…(Nota mental violetana: Qué vos con esa altura y todo ese cuerpo tallado a mano llegás).  Gracias! De nada, cómo te llamás? Violeta, vos? Juani. Ayy Juani, qué amable que me bajaste la botella. Ringggggg! Juani atiende, Hola mi amor! Si, ya estoy yendo, pasé por el chino a comprar algo. Dale, un beso mi amor. Juani la que te re mil pario! Me retiré indignada, patético lo de Juani. No me sorprende nada, pero insistió! Y? Tomamos un ron? Me fui sin girar la cabeza. Next!
 Los peores son las que la vienen dorando por meses, hasta que te cuentan/enterás que tienen novia o están casados. Next!
Esta anécdota que le conté hoy a mi hermano y murió de risa. Sábado, boliche, sujeto pesado. Hola, cómo te llamás? Violeta. Yo Nico, juego rugby. Ahí dije no paja, recontra paja! Qué un sujeto se presente así como si jugar al rugby fuera parte del nombre. Ahí pensé, preparate flaco que te la voy a hacer imposible. Qué hermosa sos Viole! Sí, sabía. Sos de por acá? No, de Rosario. Y te viniste hasta acá? No, vivo en Palermo. Dicen que las rosarinas son las más lindas del mundo, y lo estoy comprobando. Eso dicen. Te dije que juego rugby? Sí, en varias oportunidades. Sos de Plaza? No, de Duendes. Ah, porque yo vivía con un chico de Plaza en Barcelona. Ah, mirá que bueno. Y vas a ver partidos de Plaza? No, te dije que soy de Duendes. Y jugás hockey? Jugaba. En Plaza? Flaco, te dije tres veces que soy de Duendes. Tomamos algo? Sí, dale, yo voy primero al baño, y te encuentro en la barra. Sino llego arrancá! Chau! Next!
Yo bailaba cual desacatada con la Gorda, un poco de reggaetón, moviendo el culo, en un boliche de pendejos al cual caímos de casualidad. Él llegó con un grupo de amigos y se instaló en la barra. Yo lo miré y dije Mmmm! Qué rico! Él pidió un champagne y me fichó al toque. Yo le dije a la Gorda. Me pareció ver un lindo gatito! La Gorda dijo: Es un jovencito! Yo dije: Justo lo que me recetó el médico! El cachorrito no me sacaba los ojos de encima. Yo menos. Nos fuimos acercando, barra, tragos, empezó la charla. Que buen mozo el cachorrito! 24 añitos. Histeriqueo, chamuyo, boludeo. Cachorrito se hizo el galán y pidió teléfono. Lo negué, no doy el teléfono. Insistió, y el cachorrito me gustó. Le di mi teléfono, todo un paso! Llegué a mi casa, el cachorrito ya mensajeaba. Que te quiero volver a ver. Que me gustaste mucho. Me mandó un par de mensajes. A la semana, sábado de nuevo, el cachorrito quería saber qué planes teníamos. Le respondo. Me responde de otro celular! Diciendo, no tengo crédito! Qué pajaaaaaa! Si no tiene crédito para un mensaje, menos para ir a cenar. Chau cachorrito, suerte! Bye! Next!

miércoles, 27 de octubre de 2010

Una carta de amor

Fue difícil recuperarnos de esa primera ruptura. Encima se venía el viaje de un mes de Cacho. Un combo letal para el corazón de cualquiera.
Cacho ya no tenía tiempo para dedicarle a la pareja, ya no estaba deseoso de hacer todo de a dos. Lo peor de todo es que se hacía el ofendido, cuando el que me había abandonado había sido él. Quería recomponer la relación quebrada pero no actuaba como que así lo deseara. No le importaba el daño que me había causado, y del cual no colaboraba mucho para sanar.
Viole, mira. Me parece que así no podemos estar, recriminándome que soy culpable de tu estado. Pero sinceramente pienso que no sé si vos ahora que te cayó la ficha y viste tu estado, si realmente querés volver. Cacho, pensás lo que tu cabeza quiere pensar y no me escuchas. Vos tenés tus cosas que ya no me incluyen, tu viaje, tus proyectos. Quiero volver al principio donde te morías de ganas de verme. Viole, me muero de ganas de verte, y quiero verte brillar de nuevo,  yo voy a hacer mi parte, te prometo que voy a recuperarte después de todo el daño que te cause. Viole, te amo tanto.
Cacho yo no soy así, no me gusta estar triste, pero te juro q hasta que no estemos bien juntos no voy a sentirme segura,  te extraño, te siento lejos, un espanto. Viole, estoy re contra seguro de lo nuestro, dejáme que lo demuestre, dejáme amarte. Viole, quiero verte sonreír a mi lado de nuevo.
Viole, me muero de pensar que te pueda pasar algo malo. Prefiero enfrentar cualquier consecuencia de estar con vos a perderte.  Yo nunca estuve tan feliz como con vos. Entonces Cacho, para que me decís que te ahogas y yo te rompo las pelotas, siento que no sos feliz al lado mio y me pone re mal, porque te juro que lo único que pretendo es hacerte feliz. Me hacés el hombre más feliz de la tierra.
Y Cacho hizo lo más dulce y sorpresivo que jamás haya hecho, llegó a casa con una carta. Una carta de amor divina, llena de confesiones, revelaciones y sorpresas. Básicamente me decía que yo era lo que siempre soñó tener a su lado, destacaba todas mis virtudes y cualidades y hacía hincapié en todo lo que aprendió conmigo, con la pareja que habíamos armado. Todo lo que el ser “nosotros” le brindaba, y le hacía tan bien. Admitía que a veces sentía miedo, pero que estaba dispuesto a seguir construyendo algo juntos. Y algo que a nosotros nos gustaba mucho decir, que éramos un equipo. Aseguraba que quería compartir todo conmigo, sus cosas y las mías, buenas y malas. Fue una carta sincera, admitiendo cosas y declarando otras. Pidiendo que nunca lo deje, que me necesitaba y quería compartir el resto de su vida y proyectos conmigo. Y una frase que me marcó y nunca más me olvidé: “…sos un sol que ilumina mi corazón de guerrero que tanto reposo buscaba…”
Esa carta es lo único que me queda de Cacho. Pensar que es todo una mentira me causa tanto dolor…me causa tanta bronca e impotencia. Pensar que a través de un blog tengo que descargar todo este dolor, toda esta bronca y toda esta decepción me hace sentir una pobre mina. Daría mi vida entera por no haber ido ese día a esa fiesta. Doy todo lo que no tengo por volver el tiempo atrás y nunca haberlo conocido.
Cambio el resto de mi vida por no haber escuchado ese Hola, yo soy Cacho. Ni haber respondido Hola, yo soy Violeta.  

lunes, 25 de octubre de 2010

Viole, te amo! Ahhh…y me voy de viaje 1 mes. Solo.

Obviamente que al otro día de dejarme, Cacho se arrepintió. Alegó que sus amigos cuando discutían con las novias, cortaban. Pero que después volvían. Bancála Viole, yo no tengo experiencia. Hago lo que creí era lo normal. Pero me equivoqué, y me arrepiento. Es más Viole, te quiero decir algo…ya el “Te Quiero” me queda corto…Viole, Te Amo! 
Yo que estaba en otra, completamente hecha mierda, triste y confundida, no entendía de qué me hablaba. El flaco con el cual estaba hacia poco más de 4 meses, me había dejado y me decía por primera vez que me amaba en el transcurso de 2 días.
Cacho justificó todo con que habíamos estado mucho tiempo juntos y se había ahogado, yo me di cuenta de una gran diferencia entre nosotros: los dos nos cebábamos, nos pegoteábamos, nos enconchábamos, y acá estaba la diferencia, Cacho se ahogaba y se asfixiaba y yo no. Entonces pasaba que él necesitaba estar solo/con sus amigos y yo no entendía nada porque hasta hacía 2 días estábamos todo el tiempo juntos. Él reconocía también que se cebaba, pero no entendía que no podía decidir sólo cuando poner un freno.
Como si todo esto fuera poco, Cacho llegó con un plan, para él, obvio. Mirá Viole, el tema es así. Como yo no decidí aún que quiero hacer de mi vida a nivel laboral, y aún sigue latente esa posibilidad de irme a trabajar afuera, me voy a ir ahora de viaje, el mes que viene, por un mes a ver qué onda. A ver si me gusta, si me veo viviendo allá. De paso, recorro un poco, visito a la familia de mi madre, en fin…qué te parece? No, en realidad, qué te parece no, porque te soba la quena Cacho…No te importa tres carajos que me parece, porque ya lo tenés decidido.
En resúmen: te dejo, no, mejor no, te amo y me voy de viaje un mes a ver si me voy a vivir afuera para siempre. Un copado Cacho.
Me acechaba el hecho de que Cacho decía amarme pero tenía proyectos personales propios en los que no me iba a incluir, así que se lo pregunté de frente: si te vas, me vas a dejar el mes antes de irte??? O a pesar de que tenés proyectos, sean los que sean, por el tiempo que sean, querés seguir conmigo? Estamos enamorándonos para que el año que viene nos separemos? Básicamente Cacho, sólo quiero saber, esto se termina cuando pongas un pie en el avión?
Cacho respondió que por eso había decidido irse ahora, en un mes, a ver qué onda,  si es cómo lo imaginaba, si había chances, si se bancaría vivir allá. Y ahí nomás la tiró: Viole, si yo el año que viene, sigo con vos y te pido que me acompañes si tengo una propuesta seria y todo, vos vendrías?
Mi respuesta fue clara, concisa y precisa: Sin dudas Cacho. Pero Viole, estás dispuesta a dejar tu carrera, flia, amigos? Por un tiempo sí Cacho, para toda la vida no lo sé. Mi carrera la puedo hacer desde cualquier punto del mundo que haya internet, a mi flia y a mis amigos ya los dejé, y siempre puedo volver cuando extrañe. Pero Viole, y de qué vivirías si a mi no me alcanza más que para mi? No es joda, no es cuestión que yo te diga, si seguime...
Y mi respuesta no fue otra más que: Cacho, sé que vos no pensás de la misma manera, y no te culpo, vos tenés valores diferentes a los míos, yo tengo niveles de categorización, de importancia de las distintas partes que conforman mi vida, diferentes a los tuyos. Yo soy de las que dejan todo por amor Cacho.
Viole,  vos me esperarías? No te puedo contestar eso Cacho.
A mi ya me mata el hecho de que aunque yo no vaya, vos te vayas igual, terminando nuestra relación por un trabajo más. Cacho, si vos te querés ir, porque es lo que más querés hacer en la vida en este momento, yo lo voy a entender, voy a llorar, voy a patalear, me voy a morir de la tristeza pero no te voy a decir no te vayas por mi, eso es algo que vos tenés que decidir, que es lo que más querés...y no es que tengas que elegir, es en qué lugar te querés ubicar.
Viole, si me voy por 1 o 3 meses o dos años no te voy a dejar nunca, ni cortar ni nada. Quiero compartir el proyecto con vos. Pero me da miedo llevarte y que sufras. Cacho basta de tratarme así! Dejame sufrir a mi, yo elijo por qué lloro, por qué sufro. No soy de cristal, no me podés apoyar en la mesita de luz y que nadie me mire, nadie me haga daño, nadie me quiera asaltar. Soy una mujer que sale a la calle y tiene que laburar, estudiar y vivir y sufrir  y mudarse de ciudad o de país. Y aunque te pese, sabés que soy una mujer que no cree en absolutamente nada y sólo cree en el amor, y vos hoy sos mi presente. Cacho respondió simplemente: Sos lo más mi amor. Te amo.
Cacho, estoy harta de pelearnos, y encima tuviste el tupé de dejarme, no puedo más! Me la pasé en la cama llorando, dos días enteros porque me dejaste! Viole, lo siento mucho, espero que te recompongas pronto. Cacho, es que ya tengo miedo, si esta relación se termina no va a ser por mi, entendés? Viole, si estás con dudas, entonces no puedo hacer mucho...Cacho yo no tengo dudas, tengo miedo que vos las vuelvas a tener porque sabés que nos vamos a volver a pelear y discutir, pero no podemos cortar cada vez que discutimos. Y bueno Violeta… ahí ya no puedo meterme, si me vas a pasar factura por cosas que no han pasado, y recordar por siempre este episodio...Mirá Cacho, yo no soy como vos, a mi todo esto me dolió mucho. Bueno, Viole te entiendo. Tomáte tu tiempo, no te exijo que corras a mis brazos hoy mismo. Pensé que necesitás tiempo para sentirte segura de volver. Yo nunca quise cortar Cacho, no necesito tiempo para saber si quiero volver. Ok pero siento que si me acerco estos días te hago daño, Viole. Alejándote me haces daño, Cacho.
Cuando discutíamos con Cacho, nos sentíamos extraños. Y eso nos jodía. Cacho siempre me decía, soy yo mi amor, acá estoy. Y no nos costaba nada volver a conectar.
Ok baby, te quiero, vos me querés, vamos a salir adelante. Y le creí.

sábado, 23 de octubre de 2010

There is only one thing in the world worse than being talked about, and that is not being talked about. (Oscar Wilde)

viernes, 22 de octubre de 2010

Crónica de una muerte anunciada.

Comenzaba Octubre. Sábado 8 am, Viole parte a la facu, con bolsito incluído ya que después de clase, habíamos quedado con Cacho que me iba a su casa, me esperaba con un asado y pasaríamos el finde juntos. Viole sale de la facu lo más campante, agarra telefonito, marca la línea directa a la Era de Hielo, y del otro lado no atiende nadie. Una vez, dos veces. A la tercera, Cacho atiende. Hey, Viole, qué hacés? Qué hacés Cacho? Te llamaba para avisarte que estoy saliendo de la facu, me tomo el tren y en un rato estoy ahí. Ahh, Viole, sí, mirá, mejor sabés qué? No vengas, porque estoy comiendo un asado en casa con los chicos. Pero Cacho, cómo? Sí habíamos quedado que yo me iba para allá al salir de la facu y vos me esperabas con  un asado. Sí, Viole, pero cambié de planes, viste, tenía ganas de ver a los chicos, que no los veo nunca, y sino…Sino qué Cacho? Nada, que sino después me dicen que estoy siempre con vos y no da. Ahhh genial Cacho, cagate en mi de arriba de un pino, que total no pasa nada. No, pero bueno, vos seguro tenés otros planes para hacer Viole! Me estás cargando Cacho y la reconcha de tu madre? Tengo el bolsito para irme para tu casa, cómo habíamos quedado.  Y bueno, Viole, qué querés que te diga?? Cacho, tres cosas: 1. Ya habíamos quedado, y sabés que detesto que me suspendan el programa a último minuto. 2. Mirá si yo no te avisaba que estaba yendo e iba directo a tu casa y me encontraba con que estabas en el medio de un asado con el Club de la Discapacidad Emocional en plena asamblea? 3. Andate bien a re la puta madre que te parió. Y le corté.
Me brotaba fuego de la calentura que tenía. No podía creer que alguien pueda ser tan egoísta! Nunca vi algo igual! Cacho jamás se podía correr un milímetro de su eje. Tiene una imposibilidad de ponerse en el lugar del otro nunca antes vista.
Me fui a mi casa, hirviendo. Cuando me bajo del colectivo, dos malechores me comienzan a seguir a plena luz del día, pero entre la multitud que siempre está en la puerta del Zoo, mi mal humor, y mi cabeza en cualquiera, no me di cuenta que me querían asaltar. Y ahí me forcejearon la mochila, pero por suerte, no pasó a mayores, no sé por qué. Les debe haber dado lástima mi cara de tristeza. Prefería que me roben la mochila a que Cacho me ignorara así.
Llegué a casa con miles de sentimientos, miedo, dolor, bronca, impotencia, tristeza, todo. Y lo llamé a Cacho. Nota de la escritora: Violeta siempre daba el primer paso hacia la reconciliación. No me atendió en toda la tarde. Hasta que me devolvió el llamado. Yo estallé en llanto, no podía creer tanta maldad. Como si yo fuera una minusa más que podía suspender así. Encima no pude contar con él con lo que me había sucedido. Se puso loco cuando le conté. Vino volando a mi casa, preocupado, pensando cualquiera. Cómo si alguien me pudiera lastimar más que lo que me estaba lastimando él!
Cuando llegó, no podía con él mismo. Estaba sacado, lo único que repetía es Yo no puedo! No puedo hacerme cargo de esto! Mirá si te pasaba algo! Es mucha responsabilidad. Y ahí nomás, y por primera vez lo dijo: No quiero estar más con vos. No puedo. No sé que es lo que me pasa. Pero yo no puedo. Te dejo Violeta. Esto es mucho para mi. Y se dio media vuelta y se fue. Cortando la relación, decidiendo unilateralmente que él no quería ser más una parte de la relación. Y me dejó sola. Llorando.
Yo no entendía nada, llamé a dos amigas que vinieron como los bomberos. Y sólo recuerdo que yo temblaba, llorando, en el piso de la cocina. Mientras ellas sólo repetían Qué tremendo hijo de puta este tipo! Lo mismo decían mis padres, qué le pasa a este tipo? Cómo alguien que se la tira tan de hombre puede ser tan pendejo inmaduro!
Y ahí, fue la primera muestra de cobardía, falta de huevos y coraje por parte de Cacho. Huyó, se dio a la fuga y me dejó. Sin importarle que del otro lado dejaba a Violeta destrozada, con el corazón en la mano. Una bajeza. La primera de muchas. Porque después volvió, como vuelve siempre. Como un hijo de puta que juega con el corazón de una mujer, que lo único que hizo fue amarlo. Y ahí nomás, me soltó la mano.

jueves, 21 de octubre de 2010

Fue más fuerte que él.


El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza. Totalmente de acuerdo con usted, señor José Ortega y Gasset.
Todo eso, y mucho más.
Cacho aflojó: “Detesto pelearme con vos…  soy tanto más feliz cuando estamos bien.” Me pasaba lo mismo. Y a veces creíamos que era porque estábamos recién conociéndonos. También culpábamos a que los dos teníamos mucho carácter o que alguno de los dos estaba malhumorado o tenía malos ratos. Pero de eso se trataba en realidad. Cacho pensaba que todo debía ser color de rosas. No admitía falencias, ni defectos. Creía que una siempre tenía que estar espléndida, porque para él yo era perfecta. Y no admitía imperfecciones. Era la mejor en todo, en todos los ámbitos y todos los aspectos. Hasta se lamentaba de que tal o cual estuviera con una mediocre. Qué suerte tengo yo de tener al lado una mujer tan perfecta y completa! Ahora, gracias a Cacho y su idolatración no va a haber forma de que la caída no duela.
 
A los dos nos preocupaba y entristecía no encontrar  la manera de congeniar…cómo podía ser que nos lleváramos tan bien y tan mal? Estábamos perdidos. Nos parecía una locura que si lo que sentíamos era tan real, le diéramos la espalda por no saber manejarlo. Pero hasta ese momento Cacho no pensaba en cortar. Yo menos que menos.
Nos llevábamos mal cuando estábamos físicamente distanciados. Aunque fueran dos días! Es que teníamos una simbiosis patológica que hacía que estuviéramos juntos todo el día, aunque no fuera físicamente! Todo el tiempo en contacto. Pero si nos pegoteábamos, Cacho se atormentaba. Y si nos alejábamos, la falta de comunicación se nos hacía insostenible. A los dos.
Esta vez el que estaba seguro de seguir era Cacho. Aseguraba que debíamos seguir luchando y trabajando juntos nuestras diferencias. Yo no dudaba de nuestro amor, pero no lograba entender porqué íbamos tanto al choque. Y Cacho salía con cosas como “no me imagino con otra que no seas vos” y a mi me pasaba lo mismo. Entre nosotros, me sigue pasando.
En este momento de la relación, Cacho y yo empezamos a experimentar lo que es la tan clásica Diferente Opinión Acerca del Amor. Y Cacho lo dijo por primera vez, pero no fue la última. E incluso hasta me quiso convencer de esto. Por suerte nunca pudo. Eso sí que no se lo permití, le permití todo pero eso no. Y aún no me convenció, ni su recuerdo lo hará. “No alcanza con amor, ahora lo sé” A miiii! A la persona que lo único que quiere es vivir del amor! Pero sé que no es el único que piensa así, mucha gente está convencida de eso. Es una locura que no alcance con amor.
Yo que no tengo paciencia para nada, con esta relación la empecé a cultivar desde el primer día.
Y despacito, de a poquito, intenté en vano enseñarle a Cacho que con amor todo se puede, que el amor cura, que el amor es lo único importante en la vida. Que nada sirve si no lo podés compartir con la mucha o poca gente que amás. Cacho con sus complejos, prejuicios y mandatos no pudo dejar de lado su fuerza que lo tiraba para el lado de la vida de a uno. A veces se venía para el bando de los que amamos el amor, pero cómo verán, no tuvo fuerzas. Se dejó vencer por la otra parte, la del conformismo, la del querer a medias, la de las parejas arregladas o seguras. No supo jugarse, no pudo. Fue más fuerte que él. Porque Cacho se hace el duro y el fuerte, pero no lo es.


martes, 19 de octubre de 2010

Por qué?? No puedo encontrarle la respuesta.

Me da risa leer el blog porque es una entrada pum para arriba, otra deprimente. Es un blog bastante bipolar. Pero bueno, así era Cacho y así era nuestra relación. Y así estoy yo hoy. Pero me debo a mi público y debo seguir contando la historia. Gracias por leerme!
Yo no entendía nada de lo que Cacho me decía. Hacía todo para adaptarme a las cosas que me dolían y jodían al principio, daba todo para esto y mucho más, y él me trataba super mal y me lastimaba y me la seguía bancando…Todo porque él después se arrepentía y pedía perdón y decía Pobrecita todo lo que me bancás! Pobre pelotuda, diría yo. Y pasaba dos días como si fuera el hombre que mas amaba en la tierra y yo me llenaba de amor de vuelta.
Entendí que necesitaba sus espacios y entendí que a pesar de eso quería estar conmigo y él ni intentó ver estos cambios, yo vivía para que nuestra relación sea linda y me partía el corazón en mil pedazos todo esto que él me decía...Que no puedo con esto, que ahora sí. Que no se si puedo manejar una relación, que ahora sí. Puñalada tras puñalada, parecía Kill Bill.
Cacho quería modificarme. No soportaba que toda la vida fui consentida y caprichosa, creía que su misión era cambiarme. Que si toda la vida pensé que la mía era la posta, y que todos tenían que adaptarse, con él, así no! Como diría Mirtha!
Yo no sé porque seguía quedándome a su lado, con lo duro que era y sabiendo que no merecía que me tratara así. Estaré enfermita yo también??
Yo sólo quería estar con Cacho el mayor tiempo posible y quería ser parte de su vida y que él sea parte de la mía. Y se lo dije: Perdonáme por querer que me abraces y me digas que me querés y perdonáme por quererte tanto. Y Cacho respondió: Me importás un montón, y te quiero muchísimo.
Todo el tiempo pensábamos que debíamos tomar una decisión, y nunca nos podíamos separar. Por eso entiendo (en realidad no lo entiendo, pero es parte de la búsqueda de explicaciones), que nunca me dejó de frente, cara a cara, sino que siempre lo hizo o por chat o por teléfono o por mail, como el gran cobarde, cagón y sin huevos que es.
Él trataba de arreglar todo con un “no llores mi amor porque no dejé de quererte un segundo”.  Y yo no lograba entender, aún no lo entiendo, porque me lastimaba así, si yo sólo quería lo mejor para nosotros. Y trabajaba duro para eso, dejando atrás muchas cosas, pero ganando otras.
Estaba muy cansada de llorar por esta relación, cómo podía ser que si nos queríamos tanto sea tan difícil que nos entendiéramos!
Decidí irme a Rosario un par de días. Y ahí me cayó la ficha que yo también tenía culpas y responsabilidades, pero relacionadas a mi, a mis inseguridades por estar con alguien tan inestable emocionalmente, que provocaba mi desequilibrio, como una gelatina tenía el corazón. Pero también me di cuenta que no cambiaba mi lugar al lado de Cacho por nada en el mundo. Seguía eligiendo quedarme ahí. Porque a pesar de todo lo amaba, con locura. Aunque no nos lo habíamos dicho aún. Volví a Buenos Aires convencida de decirle a Cacho todo lo que había sentido estando lejos de él. Quería decirle que quería seguir luchando por lo nuestro. Y me fue a buscar el hombre hielo. Intenté decirle lo que había pensado y comencé con un “Mi amor, tengo algo para decirte…” Y él, como es discapacitado emocional, sólo contestó con un “No sabés el pedo que me agarré anoche con los chicos. Qué me querías decir??” Nada, Cacho una pavada. Así que te pusiste en pedo. Buenísimo.
Me cambió la cara, la forma, el ánimo. Y Cacho se dio cuenta, porque al otro día me mandó un mail disculpándose y preocupado por mi distancia y mi falta de cariño.
Se disculpó porque no era su intención interrumpir mis palabras. Palabras que no quise repetirle, no lo merecía. Yo quería compartir con él las cosas que había hablado con mis amigas y mi familia. Cosas que había pensado y que quería decirle. Y no pude. Porque inconscientemente a lo mejor no tenía ganas de escucharlo. No importa, yo lo seguía pensando igual.
Por primera vez tuve fuerzas para decirle que me “abriría de esto" si llegara a sufrir, y eso le dolió mucho. También le dije que me jodía mucho que lo primero que me diga al volver yo de viaje es que se había embriagado con los amigos. Y él, a pesar que me super lastimó, fue por cruel y discapacitado emocional, pero no por infiel. Era celosa, y lo demostraba. Él era celoso, a su manera. Una manera tierna. Porque confiaba en mi. Yo también en él. Pero como me decía siempre él, y yo lo compartía: “me duele que no te des cuenta que no soy lo que estás acostumbrada a ver mi alrededor y el tuyo.”
Yo quedé mal después de estos duros encuentros. Muy lastimada, y me quise convencer de que no me iba a exponer a sufrir cuando no tenía la culpa. Era capaz de hacerme cargo de mis celos de pendeja y mis caras de orto, por eso le anticipé que si esto me llegaba a hacer sufrir, me iba a abrir. Suena super crudo, pero lo sentía así. 
Terminábamos las peleas o las discusiones, cuando alguno de los dos, siempre era equitativo, una vez uno, otra vez otro, ponía un paño frío y recalcaba lo mucho que quería al otro. Qué estoy entregada, que yo más, qué sé que me necesitás, pero yo más a vos. Te quiero mi amor, y no me quiero pelear más con vos.
No entiendo por qué la paz duraba tan poco cuándo decíamos querernos tanto. Necesitarnos tanto. Adorarnos tanto. Admirarnos tanto. Encendernos tanto. Cuidarnos tanto.  Desearnos tanto. Amarnos tanto.

domingo, 17 de octubre de 2010

Chau Cacho, que te garue finito.

No quiero adelantarme a los capítulos, pero en estos días estuve pensando bastante, para variar. La primera vez que Cacho me dejó fue hace un poco más de un año.  Y la última hace 3 meses. En todo este año, pasó mucho, demasiado. Desde la infinita tristeza, a que Cacho dijera que se quería casar conmigo. Desde el estado de shock de ser dejada en reiteradas ocasiones a empezar a planear una familia con Cacho. Lo que hoy me abunda en el corazón es impotencia. Impotencia y bronca frente a la impunidad de alguien que promete, dice y hace lo que se le canta. Sin importarle un carajo que del otro lado hay un ser humano, creyendo, soñando, proyectando y amando. Eso es lo que no puedo manejar, la falta de palabra. Como alguien puede jugar con los sentimientos de una persona, y salir impune.
Hace 3 meses que Cacho me dejó, por teléfono y no lo vi más. Le tuve que rogar para que aunque sea me escuchara como ser humano. Ni siquiera como ex novia, ex futura mujer, ex futura madre de sus hijos, ex amor de su vida. Como ser humano que no entendía como después de proponer él irnos a vivir juntos, me dejara, sola.
No me alcanza con saber que todo vuelve en la vida. No me alcanza con saber que va a tener su castigo, porque la cabeza te las cobra en algún momento. No me alcanza con saber que el tiempo va a jugar de mi lado. No me alcanza con saber que lo que yo le deseo, todo lo peor que pueda tener un ser humano, que es la soledad y la falta de amor y que así vivirá su vida tarde o temprano va a ser así. No me alcanza con saber que cada uno obtiene lo que se merece, ni más ni menos. No me alcanza con saber que la falta de respeto y la falta de palabra son valores que uno no tiene porque nadie se los enseñó. No me alcanza nada.
Llorar un año por una persona no es sólo por culpa de él. Sé que es culpa mía, por no haber podido dar un paso al costado cuando él tanto daño me hacía. Me hago cargo de eso, ahora lo sé. Sé que la culpa es sólo mía porque para mi el buen tipo es sinónimo de aburrido. Un prejuicio que me hace rodearme de todos discapacitados emocionales psicóticos como Cacho. Porque pensar que el apasionado, el divertido, el que me prende fuego es el garca, el forro, el egoísta, es un prejuicio nada más que mío. Que me de paja salir con los buenos tipos es un mambo mío, lo sé. A pesar que con todos los que lo hablo, están de acuerdo. Pero me di cuenta también, que lo único que me hace falta a mi es un buen tipo, que me quiera bien. Que no me lleve de 0 a 100 en dos minutos. Que me banque con mis mambos y mis cosas buenas. Que me diga dejáte de joder, vení acá con tus caprichitos y calláte, que yo te mimo y te cuido. No que me las retruque y me declare la guerra. Quiero y deseo un compañero. Un lugar seguro. Ojo, no me voy a conformar como tantas, quiero amar y ser amada. Pero tranquilamente. Con paz, calma. Sin dolor ni sobresaltos, ni miedo a que alguien me deje impunemente, sin razones ni alguien tan egocéntrico que crea que pueda lastimar así, como si del otro lado no exisitiera un corazón hecho pedazos.
No me conformo, es cierto. Quiero vivir un amor de película. Pero negocio para que ese amor sea con paz. Ya el hijo de puta que decide por él sólo no es para mi. El egoísta que dice que tiene mambos que no sabe si podrá resolver, ya no lo quiero hacer cambiar. Ya no me divierten los jeroglíficos a descifrar. No quiero alguien que no haya resuelto su Edipo. Quiero alguien que me quiera bien. Me aseguran que existen esos tipos. Simples, sencillos, buena gente, con buena familia, con buenos amigos. Uno es igual a los amigos, a pesar de las diferencias. Porque por algo los elige. Por qué voy a pensar que si de un grupo son todos infieles el que elijo yo no? Por qué voy a pensar que si alguien cree que vino al mundo para estar sólo toda su vida, va a cambiar su manera de pensar por mi? Por qué voy a apostar mi vida a estar al lado de alguien que en 30 años no tuvo una novia? Por qué voy a hipotecar mi felicidad por alguien que no me banca 100% como soy, con mis cosas buenas y mis cosas malas? Por qué voy a creer que un discapacitado emocional va a decidirse a terminar con prejuicios y mandatos cuando sé que las discapacidades no se curan?
No negocio más. No negocio por menos de tener tranquilidad emocional y estabilidad en el corazón. Quiero alguien que me quiera bien. Nada más que eso. Y Cacho simplemente nunca me quiso. Y hace 3 meses que me dejó y desapareció. Si me hubiera querido, no lo hubiera hecho, no me hubiera abandonado. No me hubiera hecho derramar litros de lágrimas ni me hubiera pisoteado el corazón como si fuera un felpudo.
Cacho va a obtener lo que se merece, y no es de despechada. Sino que así es la vida. No es una cuestión cósmica. Es ley. Y yo que todo este tiempo dije que quiero estar ahí, y sentarme en el cordón de la vereda a ver el cadáver de mi enemigo pasar, me doy cuenta que no puedo perder el tiempo. Cacho no va a volver, ni va a cambiar. Ni me va a amar, porque si no lo hizo en 1 año y medio, menos lo hará a través de mi recuerdo. No puedo perder el tiempo. Quiero alguien que me contenga, me cuide, me apoye, me mime y me quiera bien. Porque sigo creyendo en el amor para toda la vida. Cacho, no puedo esperar más. Tengo 28 años y ya bastante tiempo me hiciste perder. Hoy, por primera vez, estoy convencida que tengo que soltar. No puedo quedarme atada a un recuerdo inventado por mi. Porque me enamoré de una mentira. De una mala persona. Y yo que tengo miles de defectos, no soy mala mina. Y no me lo merezco. Chau Cacho, que te garue finito. Y que otra se fume tus mierdas. O si no, hervite y tomate el caldo.

viernes, 15 de octubre de 2010

Dr Jekyll and Mr Hyde?

Cacho se empezó a relajar, y para mi eso era signo de indiferencia. Ya no estaba pendiente de mi ni de nuestro amor. Y yo comencé a tener cada vez más inseguridades, porque ya no estaba más con ese Cacho amoroso y adorable. Era un Cacho diferente. Con doble personalidad. O moría de amor, o ni reparaba en el detalle de un abrazo o un gesto.
Cacho aseguraba que yo le pasaba muchas facturas sin darme cuenta. Yo sentía que estaba tirando sóla de la cuerda y que él se había dormido en los laureles y no demostraba lo suficiente. Se alejaba cada vez más, cuál Mr Hyde. Y volvía con toda de nuevo, como Dr Jekyll.  
Yo soy consciente de que cada puñal, cada herida, me iban haciendo cada vez más chiquita, llena de inseguridades, y me costaba mucho disfrutar las pequeñas cosas. Pero no era fácil vivir con dos personas. Nunca sabía cuál de los dos vendría a casa, si el amoroso o el odioso. No disfrutábamos, pero de pronto hacíamos un click y estábamos 20 puntos. Rarísimo.
Yo ya no le parecía perfecta, no sólo porque lejos estoy de serlo, sino por la triste realidad que él estaba comenzando a transitar la etapa de pasar del enamoramiento al amor. Ese proceso de elegir al otro con sus defectos y sus virtudes, con sus logros y sus fracasos, con sus maravillas y sus miserias. Y creánme que yo lo hice…sin dudas! Cacho sólo quería a la Violeta top, divina, simpática, girl scout. No a la Violeta lastimada, con dudas, con reclamos. No supo amar…por qué??? Vamos,  que todos sabemos la respuesta! Por discapacitado emocional!
Me los tenía al plato con que él no tenía mucha idea de cómo era una relación y que yo tenía más experiencia. Que él no tenía novias para comparar, que se basaba en las relaciones de sus amigos (madre mía!), que la gente que él conocía cuando se peleaba con sus novias, las dejaban, pero que después volvían (nunca vi ni escuché en mi vida algo semejante).
Él era así, él necesitaba su espacio. No le gustaban los escándalos (con escándalos se refería a muestras de afecto, a no ser falso, a no tirar la mierda debajo de la alfombra, a no demostrar sentimientos ni hacer público el dolor ni la alegría), no era a lo que estaba acostumbrado en la falsedad de su hábitat. Me recuerda a la peli “Las Viudas de los Jueves”. Puro show off, de puertas de casa para afuera. Adentro: infidelidad, agresión, críticas, mentiras, engaños, conformismo, nada de personalidad. La vida del country.
Yo lo molestaba a Cacho, porque lo hacía enfrentarse a una realidad que él no quería ver, porque no podía. A la realidad del amor verdadero, del amor puertas adentro, del proyectar de a dos, del querer compartir todo, de la idea del compañerismo, de la fidelidad, de la entrega. No lo culpo, nunca lo vio en 29 años. Por qué le creería a una minita que hacía tan sólo cuatro meses estaba en su vida? No se le puede pedir peras al borgoña, dice el dicho.
Para Cacho, sólo había que estar presente en los momentos importantes. Eso era todo. Como si fuera que había que marcar tarjeta o cumplir con un compromiso. Para mi, la entrega era total. Viole estaba hasta las petunias. Cacho se la daba de relajado pero reclamaba y reprochaba, y se metía y opinaba. Escribo esto y pienso, qué mierda hice con este imbécil tantos meses de mi vida? Qué manera de desperdiciar un año y medio entero con alguien que nunca me quiso?? Qué tendré que aprender de todo esto?? Será cómo dice Tolstoi que “A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa”??? Porque si algo fue Cacho fue ingrato e indiferente. O seré simplemente una necia?


miércoles, 13 de octubre de 2010

I loved with a love that was more than love. (Edgar Allan Poe)

El amor de Violeta por Cacho era incalculable. Era de esos que decís me-mue-ro-de-a-mor! Y Cacho lo recibía, se lo pasaba por el orto, y lo devolvía. No, mentira, démosle algo de crédito a Cacho. Él también decía tener un amor inmensurable por Violeta. Por lo menos así lo demostraba.
Viole siempre fue más buena para escribir que para hablar, porque Cacho es el típico que te da vuelta la tortilla. El típico que se manda una cagada enorme y después terminás pidiéndole perdón vos! Me pasó mil veces!
Me pasaba que había cosas que le quería decir, y cuando las empezaba a hablar, Cacho me atacaba de una manera que yo no me podía defender y me olvidaba lo que le quería decir. Así que le escribía. Mucho. Cartas, mails, mucho.
A veces tenía formas de responder con un cierto grado de agresión que no medía, él lo justificaba con que tenía que ponerse firme. Y que el hecho que yo le dijera eso, era porque le reclamaba. Decirle que cierta actitud no me gustó, no quiere decir reclamar.
Cacho es típico hombre. Se creía que él sólo trabajaba y llegaba cansado. Pero yo también estaba agotada, sin embargo ponía todo mi amor y la poquita fuerza que me quedaba para que los momentos que estábamos juntos sean lindos, y que no sienta mi agotamiento ya que esos momentos eran los que yo más disfrutaba del día.
Tuve que hacer mucho esfuerzo en trabajar ciertas cosas y planteos que sé que perjudicaban nuestra pareja, por ser tan autoexigente y perfeccionista, por ahí me perdía de los pequeños detalles. Hice mi mayor esfuerzo por relajarme y ver que no todo es blanco o negro. Cacho tenía sus días, o estaba super amoroso, o estaba cansado y sin ganas de nada, lo que lo transformaban en distante y frío.
Cacho se agarró de la excusa perfecta para todo: “Se me escapan ciertos detalles porque nunca tuve novia.” Y también empezó a justificarse con “Viole, yo soy así, ya me conocés. Tomálo o dejálo.” Un copado Cacho.
 Cacho todo lo que me quería manifestar él, lo hacía en forma de pregunta retórica: “Me extrañaste, no??” Si Cacho, vos? Un montón Viole, no podía más. Y entonces Cacho por qué no lo decís en vez de preguntarlo…”Me super querés, no?” Sí, Cacho, mucho. Ah, Viole, yo también. Ok, Cacho entendí tu juego de no decir directamente lo que vos pensás. Te quiero igual.
Yo era muy transparente con Cacho, le contaba todo, lo que hacía, pensaba, sentía. Otro grave error mío. Porque del otro lado, muchas veces no había interés. La verdad que no entiendo que quería Cacho conmigo. No le fue suficiente una novia fiel, leal, que lo cuidaba y mimaba a full, que estaba siempre presente y que lo amaba con locura.
Porque era eso, a Cacho lo amaba con locura. Me hacía las mil y una en relación a las crueldades que decía. Y yo lo seguía adorando. Una vez le puse en un mail cuando me dejó una vez más (adelanto, Cacho me dejó aproximadamente 10 veces, nos estamos por acercar a la primera),  “es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo seguís amándolo con cada uno de los pedacitos.” Porque yo me sentía así. Cacho me rompía el corazón y yo seguía amándolo incondicionalmente. No sé por qué, no me entra en la cabeza, pero cómo todos sabemos, “Reason and love are sworn enemies”. Mi cabeza lo entendía, sabía que debía huir, que debía terminar con esta relación. Pero siempre me ganaba el corazón, será porque en el fondo sentía que Cacho también me quería como yo a él. Me rompía el corazón y yo levantaba los pedacitos del piso, los ponía en una carretilla y seguía mi camino junto a él, con el corazón roto. La cabeza en guerra con él. Mi gente en contra de él. Todo en contra, menos mi corazón.
Creo que puedo darle una explicación con el título de esta entrada. Lo amé con un amor que era más que amor…pero no sé bien qué era.

domingo, 10 de octubre de 2010

Saudade.

Me di cuenta que tengo que terminar con esta farsa de querer odiar a Cacho, convencerme de que no es para mi, putearlo, tratar de sacármelo de la cabeza o mandarle deseos de infelicidad cuando lo único que realmente quiero es que vuelva, empezar de cero y cuando sé que lo extraño a cada segundo, lo sigo amando como siempre y sólo quiero que empecemos de nuevo. Por lo menos no me voy a mentir más con que lo quiero sepultar, cuando es mentira, cuando sé que dejaría todo por él, sin dudarlo. Porque si bien este blog tiene todo en contra de Cacho, porque resalto las malas cosas, lo bueno está en mi corazón, y es mucho. Esto que sigue no lo escribí yo, me lo envió Black cuando Cacho me dejó el año pasado. Yo se lo mandé a él a su vez, y me llamó para decirme que él también sentía Saudade de mi, de nosotros. Como yo ahora. Lo comparto con ustedes: 

Saudade (Por Miguel Falabella).

Agarrarse el dedo con una puerta duele.

Golpearse la cara contra el piso, duele.

Torcerse el tobillo, duele.

Una bofetada, una trompada, un puntapié, duelen.

Duele golpearse la cabeza con el borde de la mesa, duele morderse la lengua, una carie y piedras en los riñones también duelen.

Pero lo que más duele es la saudade.

Saudade de un hermano que vive lejos.

Saudade de una cascada de la infancia.

Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más.

Saudade del papá que murió, del amigo imaginario que nunca existió...

Saudade de una ciudad.

Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona.

Duelen todas estas saudades.

Pero la saudade que más duele es la saudade de quien se ama.

Saudade de la piel, del olor, de los besos.

Saudade de la presencia, y hasta de la ausencia consentida.


Vos podías quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse, pero sabiéndose ahí.

Vos podías ir para el dentista y ella para la facultad, pero se sabían allí.

Vos podías pasar el día sin verla, ella el día sin verte, pero sabían del día de mañana.

Pero cuando el amor de uno acaba, o se torna menor, al otro le sobra una saudade que nadie sabe como detener.

Saudade es básicamente no saber.

No saber más si ella continúa sufriendo en ambientes fríos.

No saber si él continúa sin afeitarse por causa de aquella alergia.

No saber si ella todavía usa aquella mini.

No saber si él fue a la consulta con el dermatólogo como prometió.

No saber si ella se alimentó bien últimamente por causa de esa manía de estar siempre ocupada.

Si él estuvo yendo a las clases de inglés, si aprendió a entrar en la Internet y encontrar la página del Diario Oficial.

Si ella aprendió a estacionar entre dos coches.

Si él continúa prefiriendo la cerveza oscura.

Si ella continúa prefiriendo jugo de naranja.

Si él continua sonriendo con aquellos ojitos apretados...

Si ella sigue bailando de aquella forma enloquecedora...

Si él continua cantando tan bien.

Si ella continua detestando Mc Donald's.

Si él continua amando.

Si ella sigue llorando hasta en las comidas.

Saudade realmente es no saber!


No saber qué hacer con los días que son más largos, no saber cómo encontrar tareas que detengan el pensamiento, no saber cómo frenar las lágrimas al escuchar esa música, no saber cómo vencer el dolor de un silencio...

Saudade es no querer saber si ella está con otro, y al mismo tiempo querer.

Es no saber si él está feliz, y al mismo tiempo preguntar a todos los amigos por eso...

Es no querer saber si él está más flaco, si ella está más linda.

Saudade es nunca más saber de quién se ama, y mismo así doler.

Saudade es esto que sentí mientras estaba escribiendo y lo que vos, probablemente, estés sintiendo ahora después de leer...

sábado, 9 de octubre de 2010

Colonia: Creo que me estoy enamorando de vos.

Cada vez que me siento a escribir el blog, me sale solo, lo escupo sin pensarlo. Nunca me había costado hasta llegar a este capítulo. Es que marcó un antes y un después en la relación Cacho-Violeta. Es clave.
Le dije a Cacho, vamos a Colonia? Mi prima y su marido tienen una chacra-hotel divina. Creo que nos vendría bien un viaje. Estar solos, ver qué nos pasa. Qué decís? Dale Viole, averigua y vamos. Y así en dos días, averigüé, saqué los pasajes y un sábado a primera hora cruzamos el charco. Cuando estábamos entrado al barco le dije, Cacho, en este viaje o nos matamos o nos casamos. Obvio que como chiste, Cacho rió y dijo, Es verdad.
Fueron dos días hermosos. Nos la pasamos comiendo y bebiendo. Todo aquel que conoce Colonia sabe que llegás y ya se respira otro aire. Aire de paz, de amor y tranquilidad. Los mejores atardeceres, están en Colonia. Y encima la casa a la que fuimos, un sueño. Nos mimaron a más no poder. Y nosotros también nos dedicamos a mirarnos. Fue muy especial. Muy nuestro. Mucha conexión y sinceridad.
Caminamos por el pueblo, y nos empezamos a amar. Porque en una callecita en dónde no pasaba nadie, frente al río, yo iba caminando, Cacho me agarró de la mano, me giró y me abrazó con el más profundo de los abrazos. Duró varios minutos. Y en el oído me dijo, Creo que me estoy enamorando de vos. Yo no le contesté, pero sus palabras fueron una caricia, un mimo a mi corazón que venía incrédulo y que quería volver a empezar a vivir, a disfrutar con él, y a amarlo también.
Me pareció super importante para nuestra relación el viaje a Colonia, siento que nos unió más, y reafirmó muchas cosas.
Y en ese momento creí que fue soñado lo que vivimos. Y es verdad, fue un sueño. Otro sueño. Porque ni el viaje a Colonia ni el resto de nuestra relación fue más que una farsa. Una farsa de alguien que no puede consigo mismo, menos que menos, compartir con otra persona.
Cuando volvimos Cacho estaba distante, cómo cada vez que dábamos un paso en nuestra relación. Se asustaba, se corría del lugar. Se bajaba del barco. Yo nunca lo jodía con cosas que él mismo y los demás jodían, como hablar de casamiento. Para mi estábamos muy bien así. Sin apurar las cosas. No era yo la que hablaba de casamiento, convivencia e hijos, era él. Siempre.  
“Creo que me estoy enamorando de vos”. La pindonga. Otra mentira fruto de una discapacidad emocional que no pudo sostener en tiempo y espacio. Y la boluda de Violeta se lo creyó.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Cacho´s friends

Cacho y los amigos creen fervientemente que todas las ex del grupo son trolas, locas, desquiciadas, rompe bolas y que trataron a sus amigos pésimo, cual lacras humanas. Yo conocí a la mayoría de las ex y son un amor. Locas? No, sólo minas que reclamaban lo que les correspondía, un lugar de par en la pareja. Trolas? No, se cobraron con la misma moneda, la de la infidelidad, lo que ellas tuvieron que vivir. Desquiciadas? Rompe bolas? No, simplemente minas. Minas que tuvieron la misma mala suerte que yo. Hace poco me encontré con una que vi sólo dos veces, sus textuales palabras fueron: "Bancate el duelo, después vas a agradecer haber salido de ahí, como yo".

El peor de los amigos de Cacho es “el secuestrado”, así le pusimos con mis amigas. Es el típico estereotipo de porteño, el que el resto de los ciudadanos argentinos odiamos. El típico puteado por cordobeses, mendocinos y rosarinos.  El clásico goma. Pero bueno, todo eso no le jode a nadie más que a él. Pero tiene un gran defecto, es super envidioso y celoso de las parejas que están bien. Un grasa. Adelante mío le ha dicho a Cacho que quería que volviera a ser lo que era, antes de conocerme porque sino, estaba todo el tiempo conmigo. Un amor. Con decirles que se refiere a la novia como “gato”. El amigo del grupo que todos boludean y nadie se lo dice en la cara. Creo que es lo más positivo de mi separación, no tener que fumarme semejante pelotudos.

La verdad que hay amigos de Cacho que son un amor, los de un grupo de parejas de la facultad. Un grupo que vi sólo un par de veces, pero que tienen mucho más que ver con mis amigos y conmigo. Gente real y con los mismos valores y códigos a los que estoy acostumbrada.  Nos invitaron a un asado y ninguno me conocía, y me hicieron sentir super cómoda, gente como uno diría un amigo.

No estoy acostumbrada a sacarle mano a la que no está ni a pasarme flacos del mismo grupo. No me da la cara. Peor es la que no tiene amigas, se te hace la amiga, y te apuñala como enemiga. Esa es la peor. Le re jodía a Cacho las que me hicieron. Le dolía en el corazón. El desaire, la mentira, las “caritas”, el constante desplante. Pero esta misma gente que juzgó mi sensibilidad, mi verdadero amor y mi transparencia, fue la misma gente que me agradeció en privado lo bien que le hacía a Cacho, la ternura en mi forma de tratarlo y la incondicionalidad de mi amor. Y no se cansaban de decirle a él lo que yo le cambié la vida y que valía oro y que se notaba que lo quería en serio. Pero uno tiene que desconfiar de la gente que no tiene amigos o que se pelea con todas sus amigas, por algo es. Una vez una mina me dijo, vos no sos como las otras ex del grupo, vos sos buena mina, tenés buenas intenciones, y un amor hacia Cacho que es admirable. Ella no es buena mina, es falsa. Se la tiró de amiga, y obró como obran esa clase de minas. Antes de enterarme que Cacho me dejaba por enésima vez, me dio el pésame de la pareja. Me deseó de todo corazón que lo deje ir a Cacho, cuando yo ni sabía que Cacho iba a desaparecer. Yo le deseo varias cosas, pero no las digo, porque, flaca, todo vuelve, sabelo.

A la semana del abandono de Cacho, recibo un mensaje: Hola Viole, te confieso que hay varios que nos pusimos contentos cuando Cacho dio la noticia. Por dónde saliste? No respondí. No me iba a hacer cargo de que un desubicado me indagara en qué boliche estaba. Hace poco este sujeto me empezó a mensajear asiduamente. Ahora ya sé quién es. Inimaginable, igual no puedo dar detalles, no le quiero cagar la vida a nadie ya demasiado cagada tengo la vida yo y no destruyo hogares. Capaz porque están acostumbrados a eso de pasarse las minas, pero Cacho sabe (y por eso le gustaba tanto) que yo no tengo nada que ver con eso, que soy de otro palo. En definitiva, era lo que él decía querer, una mina de otro palo completamente diferente al de él.

Por otro lado, otros u otras, me amenazaron cual terrorista talibán, una paradoja. Que no lo llame más! Fue fellinesco. Yo enterándome que la persona con la cual prácticamente convivía, se daba a la fuga, no me atendía más el teléfono, yo no sabía si estaba soñando, viendo visiones y encima gentuza que me mandaba mensajes tipo "Dejalo ir" o "No lo llames más". Se lo conté a Cacho, no me creyó porque se cree que es el líder y nadie pasaría sobre su cadáver. Le pedí, insistí, hasta amenacé (si yo hablo, se le pudre el rancho a más de uno/una, porque yo les generaba confianza y me han hecho cada confesión!) con que me dejaran en paz y que esta gentuza no se metiera, pero no me dio bola. Mis amigos que vieron los mensajes me decían, Esto es hasta perverso. Y sí, era bastante siniestro el manejo de Cacho y Cacho´s friends. Bah, capaz es común para algunos, a mi me parece retorcido. Estas cosas suceden, es la vida misma, no todos tenemos los mismos códigos y valores. En mi grupo no nos pasamos los ex ni los actuales. Pero se ve que algunos aún piensan que ahora les toca el turno a ellos. Este mensaje es para alguien en especial: los amigos de mi ex, para mi son intocables. No insistas que encima de todo seguro Cacho va a creerte a vos y no a mi. Porque Cacho, que se la pasa criticando a todos, y que me conocía cien por ciento, seguro les cree a los demás, si me abandonó como si no me hubiera conocido jamás.
Chicas, estén atentas! En ese grupo no se metan! Sino, pregúntenle a mis amigas…

lunes, 4 de octubre de 2010

Cacho y Viole, algo bueno.

Es impresionante que de algo que me causa tanto dolor, haya salido algo tan gratificante. Recibo mails y mensajes de gente que no conozco y que me apoya y me manda fuerzas. También comparten sus experiencias, sus Cachos y sus corazones rotos. Encontrar esta forma de descarga fue lo más positivo que logré sacar de mi relación con Cacho. Aparte leo cosas que hacen que mi Cacho sea un amor! Mirá lo que te digo! No, si en todos lados hay discapacitados emocionales, de eso estoy segura. Pero mi Cacho me partió el alma, se llevó mi corazón, y para recuperarlo, debo seguir contándoles la historia. Gracias por el apoyo!

La verdad que a pesar de todo lo que Cacho me hizo sufrir, creo que nunca pude darle un final absoluto porque en el fondo sentía que podíamos. Porque la remamos y porque no podía permitir que desperdiciáramos algo tan especial, tan nuevo, tan único. Grave error. Cuando no va, no va. Cuando estás remando en el mismo bote, no te podés bajar cuando querés o cuando hay tormenta. Tenés que seguir remando hasta la orilla. Y Cacho se bajó 300 veces. Iba mitad en el bote, mitad en el agua. Lo justificaba con que no podía, con que era demasiado, con que no le correspondía. En fin…discapacidad emocional que le dicen…
Lo bueno que teníamos era mucho. Teníamos muchas cosas en común, muchos gustos parecidos, una pasión que no se podía creer y una conexión intelectual y física como pocas. Podíamos pasarnos horas juntos y jamás nos aburrimos el uno del otro. Cacho se asfixiaba, sí, pero no se aburría.
No podíamos parar de mimarnos. De decirnos que nos queríamos, que nos necesitábamos. No nos podíamos sacar las manos de encima. De hecho, todos los que nos veían siempre siempre decían: Qué bien se los ve! Son tal para cual! Qué bueno que se encontraron porque cosas así no pasan muy seguido! Y también, empezaron a “casarnos”! Siempre había alguien que nos sugería la idea, o nos preguntaban con total liviandad…Che, y ustedes cuando se casan?
Por suerte no nos estresaba, nos gustaba que nos vieran bien, porque nosotros también lo sentíamos así.  Una vez tuvimos una comida de amigos en común, y recuerdo que la persona anfitriona nos mandó un mail al otro día diciendo la increíble pareja que hacíamos, que eramos tal para cual, que parecíamos marido y mujer. Era una constante en nuestra relación, todos nos veían así y nos querían casar.
Cacho manifestaba que no podía. Era consciente de su discapacidad emocional. No la careteaba. Tengo una imagen patente en la cabeza. Estaba sentado en el borde de la cama, atándose las zapatillas y me dijo: Viole, ojalá fuera más normal…Y yo lo abracé porque me dio mucha ternura (sonaba consternado) y le dije: A mi también Cacho, pero si fueramos normales o de cualquier otra manera no nos hubiéramos elegido. Porque nos gustamos así.
Una vez leí una frase con la que identifiqué, no sé de quien es: “El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”. Yo con Cacho sentía exactamente esto. Cacho tenía muchos prejuicios, muchas presiones familiares, muchos prejuicios religiosos, mucho mambo de patrones que debía seguir, mucho mandato del contexto social, cero relajado. Y a pesar que Cacho decía que él no era como los demás, que no podía conformarse con lo que todos, que él buscaba otro tipo de mujer y que también buscaba el amor, no pudo. Todos esos prejuicios y mandatos le ganaron. Yo creo que le tuve tanta paciencia y tantas oportunidades porque creía en serio que Cacho deseaba eso y mucho más. Porque lo veía luchar contra ciertos comentarios y actitudes. Y porque lo sorprendían sus propios sentimientos. Y más aún, porque con Cacho nos mirábamos y ya sabíamos que queríamos, hablábamos sin decirnos nada, la conexión era total, única. Y encima de todo nos veíamos y se nos ponía la piel de gallina, directamente. Me siento medio una pelotuda en no haberme salvado de esto a tiempo, pero las evidencias me engañaron. Era muy difícil luchar contra lo que parecía real. Estaba muy bien personificado al menos, eran esas falsedades que parecen reales. Pero a veces no alcanza con lo que uno cree, siente y experimenta. La coraza que tiene Cacho es indestructible, está blindado. Mirá que traté de entrarle por todos los costados! Hasta que me despersonalicé prácticamente. Ya empezó a ser una batalla de: Viole, ésta la ganás! No puede ser que sea taaaan duro entrarle a Cacho. Algún lugar encontraré…La nada misma. Le puse muchas ganas y mucha paciencia porque todo lo bueno que tenía Cacho era lo que siempre quise en un hombre. Pero no lo cambio por mi corazón. Ya no.