Fue difícil recuperarnos de esa primera ruptura. Encima se venía el viaje de un mes de Cacho. Un combo letal para el corazón de cualquiera.
Cacho ya no tenía tiempo para dedicarle a la pareja, ya no estaba deseoso de hacer todo de a dos. Lo peor de todo es que se hacía el ofendido, cuando el que me había abandonado había sido él. Quería recomponer la relación quebrada pero no actuaba como que así lo deseara. No le importaba el daño que me había causado, y del cual no colaboraba mucho para sanar.
Viole, mira. Me parece que así no podemos estar, recriminándome que soy culpable de tu estado. Pero sinceramente pienso que no sé si vos ahora que te cayó la ficha y viste tu estado, si realmente querés volver. Cacho, pensás lo que tu cabeza quiere pensar y no me escuchas. Vos tenés tus cosas que ya no me incluyen, tu viaje, tus proyectos. Quiero volver al principio donde te morías de ganas de verme. Viole, me muero de ganas de verte, y quiero verte brillar de nuevo, yo voy a hacer mi parte, te prometo que voy a recuperarte después de todo el daño que te cause. Viole, te amo tanto.
Cacho yo no soy así, no me gusta estar triste, pero te juro q hasta que no estemos bien juntos no voy a sentirme segura, te extraño, te siento lejos, un espanto. Viole, estoy re contra seguro de lo nuestro, dejáme que lo demuestre, dejáme amarte. Viole, quiero verte sonreír a mi lado de nuevo.
Viole, me muero de pensar que te pueda pasar algo malo. Prefiero enfrentar cualquier consecuencia de estar con vos a perderte. Yo nunca estuve tan feliz como con vos. Entonces Cacho, para que me decís que te ahogas y yo te rompo las pelotas, siento que no sos feliz al lado mio y me pone re mal, porque te juro que lo único que pretendo es hacerte feliz. Me hacés el hombre más feliz de la tierra.
Y Cacho hizo lo más dulce y sorpresivo que jamás haya hecho, llegó a casa con una carta. Una carta de amor divina, llena de confesiones, revelaciones y sorpresas. Básicamente me decía que yo era lo que siempre soñó tener a su lado, destacaba todas mis virtudes y cualidades y hacía hincapié en todo lo que aprendió conmigo, con la pareja que habíamos armado. Todo lo que el ser “nosotros” le brindaba, y le hacía tan bien. Admitía que a veces sentía miedo, pero que estaba dispuesto a seguir construyendo algo juntos. Y algo que a nosotros nos gustaba mucho decir, que éramos un equipo. Aseguraba que quería compartir todo conmigo, sus cosas y las mías, buenas y malas. Fue una carta sincera, admitiendo cosas y declarando otras. Pidiendo que nunca lo deje, que me necesitaba y quería compartir el resto de su vida y proyectos conmigo. Y una frase que me marcó y nunca más me olvidé: “…sos un sol que ilumina mi corazón de guerrero que tanto reposo buscaba…”
Esa carta es lo único que me queda de Cacho. Pensar que es todo una mentira me causa tanto dolor…me causa tanta bronca e impotencia. Pensar que a través de un blog tengo que descargar todo este dolor, toda esta bronca y toda esta decepción me hace sentir una pobre mina. Daría mi vida entera por no haber ido ese día a esa fiesta. Doy todo lo que no tengo por volver el tiempo atrás y nunca haberlo conocido.
Cambio el resto de mi vida por no haber escuchado ese Hola, yo soy Cacho. Ni haber respondido Hola, yo soy Violeta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario