viernes, 29 de octubre de 2010

Next!

Desde que mi psicóloga me juró que puedo conocer a mi próximo chongo en cualquier lado, me la paso espléndida todo el día. No se permite la joggineta ni para ir a comprar alguna pavada al kiosko.
Siempre de punta en blanco. Así fue como el otro día en el supermercado conocí un bombón total. Un hombre. De treinta y pico. Estaba más bueno que el uno a uno. Y me miroteaba, con hambre. Yo revoloteaba divina por las góndolas, me lo crucé en varias vueltas. Y me miraba, no paraba. En una vuelta a la góndola de los quesos, lo pierdo. Me dirijo a la caja, para pagar mis compras, cuando de repente lo veo…ahí, en la góndola menos pensada, la góndola de LA MUERTE! Todo ese bombón, desperdiciado…agarrando un paquete de Huggies! La recalcada c… de la lora! Me miró con una sonrisa pícara y se encogió de hombros, al mejor estilo “Es lo que hay!” Qué paja! Me fui indignada a hacer la cola, y cuando me estaba yendo se me acerca y me dice al oído: “Voy a soñar con esas piernas el resto de mi vida…” De cuarta, debe estar de cuarentena. Next!
Otro caso, colectivo, hora pico. Bombón, bombón enfrente mío. Nos pasamos el trayecto mirándonos de arriba abajo…yo venía hablando por teléfono, no podía dejar de mirarlo. Y él, lo mismo. De pronto veo que se me viene acercando, cuando en una esquina, pasamos por una iglesia, se persigna y se pone a rezar murmurando. Pajaaaaa! Después no se quieren casar con una atea. Been there. Me bajé. Preferí caminar. Next!
Otro más. Sábado a la noche, supermercado chino amigo. Sr chino, tiene ron Havana? Dije eso y escucho una voz de un sujeto a mis espaldas que no necesité darme vuelta para saber que se partía sólo: “Justo le estaba preguntando dónde ponen el ron…” Giro lentamente y pensé: Gracias mamá y papá por traerme a la vida! Que belleza…Lo miro y le digo, que casualidad…vos también tomás ron? Y me dice sí, cuando quieras tomamos uno juntos. Mmmm me encantaría, pero ya que estás bajáme una botella que no llego…(Nota mental violetana: Qué vos con esa altura y todo ese cuerpo tallado a mano llegás).  Gracias! De nada, cómo te llamás? Violeta, vos? Juani. Ayy Juani, qué amable que me bajaste la botella. Ringggggg! Juani atiende, Hola mi amor! Si, ya estoy yendo, pasé por el chino a comprar algo. Dale, un beso mi amor. Juani la que te re mil pario! Me retiré indignada, patético lo de Juani. No me sorprende nada, pero insistió! Y? Tomamos un ron? Me fui sin girar la cabeza. Next!
 Los peores son las que la vienen dorando por meses, hasta que te cuentan/enterás que tienen novia o están casados. Next!
Esta anécdota que le conté hoy a mi hermano y murió de risa. Sábado, boliche, sujeto pesado. Hola, cómo te llamás? Violeta. Yo Nico, juego rugby. Ahí dije no paja, recontra paja! Qué un sujeto se presente así como si jugar al rugby fuera parte del nombre. Ahí pensé, preparate flaco que te la voy a hacer imposible. Qué hermosa sos Viole! Sí, sabía. Sos de por acá? No, de Rosario. Y te viniste hasta acá? No, vivo en Palermo. Dicen que las rosarinas son las más lindas del mundo, y lo estoy comprobando. Eso dicen. Te dije que juego rugby? Sí, en varias oportunidades. Sos de Plaza? No, de Duendes. Ah, porque yo vivía con un chico de Plaza en Barcelona. Ah, mirá que bueno. Y vas a ver partidos de Plaza? No, te dije que soy de Duendes. Y jugás hockey? Jugaba. En Plaza? Flaco, te dije tres veces que soy de Duendes. Tomamos algo? Sí, dale, yo voy primero al baño, y te encuentro en la barra. Sino llego arrancá! Chau! Next!
Yo bailaba cual desacatada con la Gorda, un poco de reggaetón, moviendo el culo, en un boliche de pendejos al cual caímos de casualidad. Él llegó con un grupo de amigos y se instaló en la barra. Yo lo miré y dije Mmmm! Qué rico! Él pidió un champagne y me fichó al toque. Yo le dije a la Gorda. Me pareció ver un lindo gatito! La Gorda dijo: Es un jovencito! Yo dije: Justo lo que me recetó el médico! El cachorrito no me sacaba los ojos de encima. Yo menos. Nos fuimos acercando, barra, tragos, empezó la charla. Que buen mozo el cachorrito! 24 añitos. Histeriqueo, chamuyo, boludeo. Cachorrito se hizo el galán y pidió teléfono. Lo negué, no doy el teléfono. Insistió, y el cachorrito me gustó. Le di mi teléfono, todo un paso! Llegué a mi casa, el cachorrito ya mensajeaba. Que te quiero volver a ver. Que me gustaste mucho. Me mandó un par de mensajes. A la semana, sábado de nuevo, el cachorrito quería saber qué planes teníamos. Le respondo. Me responde de otro celular! Diciendo, no tengo crédito! Qué pajaaaaaa! Si no tiene crédito para un mensaje, menos para ir a cenar. Chau cachorrito, suerte! Bye! Next!

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