El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza. Totalmente de acuerdo con usted, señor José Ortega y Gasset.
Todo eso, y mucho más.
Cacho aflojó: “Detesto pelearme con vos… soy tanto más feliz cuando estamos bien.” Me pasaba lo mismo. Y a veces creíamos que era porque estábamos recién conociéndonos. También culpábamos a que los dos teníamos mucho carácter o que alguno de los dos estaba malhumorado o tenía malos ratos. Pero de eso se trataba en realidad. Cacho pensaba que todo debía ser color de rosas. No admitía falencias, ni defectos. Creía que una siempre tenía que estar espléndida, porque para él yo era perfecta. Y no admitía imperfecciones. Era la mejor en todo, en todos los ámbitos y todos los aspectos. Hasta se lamentaba de que tal o cual estuviera con una mediocre. Qué suerte tengo yo de tener al lado una mujer tan perfecta y completa! Ahora, gracias a Cacho y su idolatración no va a haber forma de que la caída no duela. A los dos nos preocupaba y entristecía no encontrar la manera de congeniar…cómo podía ser que nos lleváramos tan bien y tan mal? Estábamos perdidos. Nos parecía una locura que si lo que sentíamos era tan real, le diéramos la espalda por no saber manejarlo. Pero hasta ese momento Cacho no pensaba en cortar. Yo menos que menos.
Nos llevábamos mal cuando estábamos físicamente distanciados. Aunque fueran dos días! Es que teníamos una simbiosis patológica que hacía que estuviéramos juntos todo el día, aunque no fuera físicamente! Todo el tiempo en contacto. Pero si nos pegoteábamos, Cacho se atormentaba. Y si nos alejábamos, la falta de comunicación se nos hacía insostenible. A los dos.
Esta vez el que estaba seguro de seguir era Cacho. Aseguraba que debíamos seguir luchando y trabajando juntos nuestras diferencias. Yo no dudaba de nuestro amor, pero no lograba entender porqué íbamos tanto al choque. Y Cacho salía con cosas como “no me imagino con otra que no seas vos” y a mi me pasaba lo mismo. Entre nosotros, me sigue pasando.
En este momento de la relación, Cacho y yo empezamos a experimentar lo que es la tan clásica Diferente Opinión Acerca del Amor. Y Cacho lo dijo por primera vez, pero no fue la última. E incluso hasta me quiso convencer de esto. Por suerte nunca pudo. Eso sí que no se lo permití, le permití todo pero eso no. Y aún no me convenció, ni su recuerdo lo hará. “No alcanza con amor, ahora lo sé” A miiii! A la persona que lo único que quiere es vivir del amor! Pero sé que no es el único que piensa así, mucha gente está convencida de eso. Es una locura que no alcance con amor.
Yo que no tengo paciencia para nada, con esta relación la empecé a cultivar desde el primer día.
Y despacito, de a poquito, intenté en vano enseñarle a Cacho que con amor todo se puede, que el amor cura, que el amor es lo único importante en la vida. Que nada sirve si no lo podés compartir con la mucha o poca gente que amás. Cacho con sus complejos, prejuicios y mandatos no pudo dejar de lado su fuerza que lo tiraba para el lado de la vida de a uno. A veces se venía para el bando de los que amamos el amor, pero cómo verán, no tuvo fuerzas. Se dejó vencer por la otra parte, la del conformismo, la del querer a medias, la de las parejas arregladas o seguras. No supo jugarse, no pudo. Fue más fuerte que él. Porque Cacho se hace el duro y el fuerte, pero no lo es.

No hay comentarios:
Publicar un comentario