Esa semana Cacho estaba enfermo, y preocupado por su viaje de despedida de soltero. Viole obviamente se dedicó a cuidarlo, mimarlo y todo lo que hacía siempre. Esa semana había sido un tormento, Cacho me había dejado, había vuelto, me había dicho que me amaba por primera vez, me trajo una carta de amor de lo más tierna, y se iba de viaje a Mar del Plata con los amigos a una despedida de soltero. Los 3 días previos a ese viaje estaba con fiebre, así que no iba a trabajar, yo lo iba a cuidar cuando salía del laburo, le hacía la comida, lo mimaba y trataba de bancarle el mal humor que tenía por no querer estar enfermo en el viaje. No me costaba nada eso, ya que me encantaba hacerle el desayuno y llevárselo a la cama, cocinarle y hacerle mimos. Aparte quería que se fuera sabiendo que yo estaba intentando también recuperar lo que habíamos perdido.
Cacho estaba raro, diferente. Distante, pero bueno, ya hacía tiempo había dejado de ser ese Cacho embelesado por la novedad. Ahora ya éramos una pareja consolidada, no había que caretearla. Ya sabíamos que teníamos defectos y falencias, y nos seguíamos eligiendo.
El viernes por la mañana, desayunamos, yo me iba a trabajar y Cacho partía. Viole, cuánto más feliz me hace saber que a la vuelta va a haber alguien que me esté esperando. Qué bueno es saber que te tengo para poder atravesar todo esto. Todos estos cambios, novedades y el crecimiento en sí, Viole. Chau mi amor, te voy a extrañar. Cuidate baby. Vos también gordito. Te amo gorda.
Pasé un finde distinto, sin Cacho, con comidas con amigos, mimos, familia. Cacho no se comunicó mucho durante el viaje. Sólo avisó cuando llegó. Yo no quería llamarlo porque no lo quería molestar. Aparte prefería fumármela sóla a que me diga que no lo jodiera cuando estaba con los amigos.
Lectores, si son impresionables, no continúen leyendo. Permítanme asegurarles y jurarles por la nueva colección otoño - invierno de Manolo Blahnik, que lo que viene a continuación, es cierto.
Cacho volvía el domingo por la noche, habíamos quedado en comer juntos. Como no sabía a qué hora llegaba, yo me fui al teatro con mis tíos y Noemí. Fuimos a ver una obra de una prima. Yo estaba muy angustiada. La obra no sólo era dura, sino que también me generaba mucha emoción ver actuar a mi prima en un papel tan diferente. Por ende, me la pasé llorando. Supongo que también estaba el condimento de que sabía la que se venía. Intuición femenina.
Salgo de la sala, nos quedamos esperando la salida de mi prima para saludarla y prendo el celular. Tenía un mensaje de voz de Cacho. Hola Viole, estoy volviendo, pero voy a llegar muy tarde y estoy cansado, así que hablamos mañana. Una mala onda el mensaje! Lo llamo, no atiende. Al rato me llama. Estamos en una estación de servicio, mañana hablamos. (Mentira, estaba en la casa, lo conozco, no sabe mentir, tiempo después lo reconoció.) Pero Cacho, qué te pasa?? Nada, ya sabés lo que me pasa. No, la verdad que ni idea. Y ahí, yo con la poca fuerza que me quedaba antes de caer, le dije, Ya que la tenés tan clara, decímelo. Mientras escribo me viene la imagen la cabeza de todos los detalles. Siento la misma angustia, el mismo dolor, la misma desesperación! Me teblaban las manos, sentía que no podía respirar y que me iba a desmayar. Me veo desde afuera, en el hall de un teatro, yo dando vueltas sobre el mismo círculo sobre una alfombra azul, mis tíos y Noemí esperando a nuestra prima que veo bajar por la escalera, cuando Cacho, POR TELEFONO, una vez más, como un cobarde, sin corazón ni huevos me dice: YA SABES LO QUE TE VOY A DECIR. NO QUIERO ESTAR MAS CON VOS. TE DEJO. NO TE AMO. NUNCA TE AME. LO DIJE PORQUE PENSE QUE LO SENTIA, PERO ME DI CUENTA QUE NO. NO QUIERO VERTE MAS, NO TE DEBO NADA, NO TENEMOS NADA QUE HABLAR. NO TE QUIERO MAS.
No sólo me partió el alma, el corazón y la ilusión. Sino que me tiró abajo la admiración que yo tenía por él. El hombre que era se fue en picada. Cómo podía alguien ser tan cagón de dejar a su novia por teléfono! La grasada más grande jamás vista. Y yo me quedé parada, mirando un mármol blanco. Hasta que me llamaron que vaya a saludar. La abrazo a mi prima y le digo al oído: Perdóname, me encantó la obra. Y ahí me quebré. Me acaba de dejar mi novio por teléfono, no entiendo nada. Qué hago?? Estaba en shock. Salimos del teatro, mis tíos me miraron, qué pasa?? Noe me agarra de la mano, sabía lo que se venía, por segunda vez. Una semana antes había ido corriendo a casa ante mi llamada, Cacho me dejó! Noe me voy a morir! Una semana después, Cacho me dejó de nuevo. Y empecé a temblar. Mi tío, que es el tipo más tranquilo y sereno del mundo, se volvió loco, empezó a manejar rápido, mi tía que sólo decía, qué locura, que le pasa a este tipo?? Noe que pedía calma. Yo llamaba a mi mamá, de nuevo, diciéndole lo mismo que la semana anterior. Me dejó, me dijo que no me quiere más. Mi mamá que decía qué mal que está! Yo no hablaba, mi tío, psicoanalista, trataba de explicarme científicamente como operaba la psiquis del discapacitado emocional, que por respeto a mi tío, no voy a elaborar, porque es un diagnóstico, y no me corresponde.
Noe no me soltaba la mano, mi tía que me decía, te vas a sentir mejor cuando puedas llorar. Yo sólo temblaba sintiendo que estaba en un sueño. Me la traje a Noe a dormir a casa. Y ahí nomás, me senté a escribirle a Cacho una carta, de 3 hojas, de los dos lados. Empezaba así: “Como una vez más demostraste que sos el tipo más cagón y con menos huevos que conocí en mi vida, no me queda otra que escribirte….”

No hay comentarios:
Publicar un comentario