El día anterior a reunirme con Cacho, no-sé-para-qué, no dormí en toda la noche. Estuve volando con la cabeza en cualquiera. Quedamos en encontrarnos a las 7 pm en el bar de enfrente de mi casa. Por suerte, antes tenía terapia. Mi psicóloga y yo pensamos lo mismo…Vos sabés Viole que existen grandes chances de que Cacho no aparezca, no?? Que no vaya a enfrentarse con la situación y te deje plantada? Sí, lo sé.
Pero llamativamente Cacho apareció. Dio la cara. Un Cacho canchero, que se hacía el viajado, soberbio. Que lo primero que dijo fue: Hola Viole, que linda que estás! Estás re flaquita! Qué hacés Cacho? Sí, bastante más flaca, hace como un mes que no me pasa ni el agua. Sí? Yo te veo bárbara, estás más fuerte que nunca. Sí te parece? Mirá vos, preferiría ser un tonel de 300 kg antes de estar en ayunas por angustia, pero bueno. Silencio. A mi me temblaba cada fibra de mi cuerpo, cada centímetro. Moría por putearlo, por abrazarlo, por cagarlo a piñas, por llorar, por darle un beso. Ufff! Lo extrañaba taaanto. Tanto.
No podía mirarlo a los ojos, me sentía una extraña, dos extraños…se me había borrado en un segundo todo el daño que me causó. Fue instantáneo. Me olvidé de todo. Se me iba a notar que moría porque saltara de la mesa, me abrazara y me dijera, Mi amor, acá estoy, todo va a estar bien.
Discutimos un rato largo, nunca reconoció la magnitud del daño, jamás pidió perdón. Sólo insistía con que se sintió presionado, porque su viaje era para nuestro futuro, para el futuro de los dos. Juntos. (Cambió el “Solo.” En dos minutos!) Que fue todo muy vertiginoso, que estaba en las calles, rodeado de tanques y soldados y no podía concentrarse en extrañarme. Que ya me había explicado que con la minusa esa nada lo unía, que la vio para darle un libro o no sé qué, que las minas allá no se pueden ver con los tipos de otro país. En fin, cosas y cosas. Yo estaba mareada de escuchar pavadas, hasta que de pronto…EL CHINO MAS CHINO DE LA HISTORIA DE CHINA. Allá me pasaron cosas Viole. Cosas a nivel personal, yo estuve pensando mucho acerca de nosotros y nuestro futuro. Y somos muy diferentes. Mi mamá quiere que yo me case por iglesia. Y vos no sólo sos atea, y detestás las religiones, sino que tu familia es mixta, hay de todo, judíos, católicos y ateos…Y no somos compatibles. A lo que yo, estupefacta, me paré y le dije, apuntándolo con el dedo índice: Cacho, la re puta madre que te parió…a ver si nos entendemos…vos me estás diciendo que me dejaste, así, porque no somos religiosamente compatibles??? Me estás cargando? A miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii que lo único que me importa y me interesa es el amor, que estoy convencida que no pasan estas cosas todos los días! Me venís a decir que porque yo no creo en Dios no podemos estar juntos. Enfermo de mierda! Sabés que ando por todos lados pregonando siempre la misma frase de Marx “Que tu mamá quiere que te cases por iglesia, por eso me dejás??!! Resolvé tu Edipo y después hablamos…
Pará Violeta, no empecés a hacer escándalos ni a gritar, eso lo sentí allá. Ahora siento otra cosa. Desde que te vi entrar al bar, me olvidé de todo Viole, se me vino todo abajo. A mi también Cacho, se me borró todo, me quiero matar…con lo que me costó odiarte. Yo también, cuando empezaste a hablar, dije Qué locura! Cómo voy a perder a esta mujer! No sabés el daño que me causaste Cacho. No lo dimensionás. (Lo última vez que lo vi a Cacho hace poco más de 4 meses, admitió que al día de la fecha, no había logrado dimensionar el daño). Sí Viole, soy un hijo de puta, no pude haberte hecho esto…No, Cacho, la verdad que no, te fuiste al carajo. Es que Viole, todo el tema del viaje, del año que viene, de casarnos me hizo pensar mucho. Cacho, yo nunca te hablé de casamiento, sos vos el que no para de hablar de eso, el que propuso que tengamos hijos. Es que Viole, ir en contra de los mandatos familiares y sociales de mi entorno me generan muchas dudas. Si tenés dudas, no hay nada que hablar. Yo no soy una mujer de la que se tienen dudas, hay miles de hombres buscando una mujer como yo.
Me paré y me retiré. Pero Cacho me siguió. Me agarró de la mano, me abrazó. Yo no podía levantar la mirada del piso, no lo quería ni ver. Porque sabía que apenas lo mirara, le respondiera con un gesto y le devolviera el abrazo, era el principio del fin otra vez. Pero no aguanté, me ganó el corazón, una vez más.
Violeta te amo con toda mi alma. Voy a quedarme a vivir acá para siempre. Lo que me queda de vida lo voy a utilizar para recuperarte y demostrártelo. Tengo toda la fuerza del mundo para recuperarte Violeta. Porque sos el amor de mi vida, y porque me quiero casar con vos. Yo muda, no entendía absolutamente nada.
Y así fue como, una vez más, Violeta cayó en la trampa de Cacho. Pero esta vez, sin decir una palabra, sin llorar, sin gritar. No entendía nada. Así que le dije Cacho, por favor, andate, no te quedes a dormir. Lo invité a retirarse. Tiré tres pavadas adentro de una valija, y me escapé a Rosario. En silencio, en shock, confundida, perdidamente enamorada, esperanzada, enojada.











