lunes, 8 de noviembre de 2010

La boda de SU mejor amigo

Cacho hizo como que me quería, y así actuó también su deseo de reconquistarme. Me empezó a incluir en su vida, hacíamos plan con la hermana, fuimos a ver un partido de rugby con los primos, comíamos con amigos de él. En fin, más mierda. Un domingo fuimos a ver “El Secreto de sus Ojos”, nos encantó a los dos. Tanto es así que cuando la peli terminó, y yo era un mar de lágrimas, Cacho hace un comentario sobre la peli muy acertado: “Viole, qué terrible esta película. Aunque creo que le puede llegar mucho más a alguna persona que haya pasado por una situación así de tremenda, que duro…” Yo sin despegar la vista de la pantalla, llorando a moco tendido le dije: “Cacho, sólo quien ha vivido un gran amor, puede entender 100% esta película”. Y respondió: “Viole, siempre ganás. Siempre tenés el comentario final, la última palabra. Cuánta razón tenés.”
Esas tres semanas previas a su viaje las cosas fueron muy difíciles, teníamos excelentes momentos pero yo me la pasaba llorando porque sabía que las cosas no iban a terminar bien. Igual, el intento de Cacho por hacer que vuelva con él, aún no sé para qué fue. Para mí, si me preguntan, fue porque no se bancaba ir solo al casamiento del mejor amigo.
Yo me portaba como una reina, cuando se juntaba con los amigos, yo les hacía una picadita, los atendía. Pero no me quejo, me gusta ser así. Cuando había que hacer plan familiar, yo era la primera en aceptar. Una boluda importante.  Me portaba como una reina porque quería que se fuera sabiendo que yo lo bancaba. Aunque estaba destrozada, porque no me recuperaba de los reiterados cortes. De hecho, empecé a perder peso rapidísimo, no podía dormir, sólo lloraba, no comía. Él aseguraba que los días pasarían volando, y que no podría viajar sin saber que yo estuviera acá esperándolo. Pero yo estaba así porque sabía la que se venía, y encima, no me había recuperado de las rupturas semanales.
Durante la semana del casamiento del mejor amigo de Cacho lo nuestro era una batalla de buenos y malos momentos. Cacho estaba muy susceptible y vulnerable. Entre su viaje y el stress que le generaba el casamiento del amigo, parecía una mina con síndrome pre-menstrual. 
Yo pensaba que el daño que causaba con sus idas y vueltas era una especie de mecanismo de defensa. Pero yo tenía la fuerza de bancármela, porque su supuesto amor, me llenaba el alma, y me daba fuerza. Sentía que yo podía hacer que confíe en mi, porque en ese momento creía que teníamos un amor muy fuerte. Cuando uno de los dos aflojaba, el otro no lo dejaba, eramos un verdadero equipo. 
Llegó el casamiento, y lo único que recibí de la gente fueron elogios. Pero también recibí muchas respuestas. Me decían que se alegraban de que yo lo entendiera tanto a Cacho, todos repetían “Porque Cacho es un loco lindo” (¿?¡¡), que por fin alguien había podido entrarle a su corazón, que le tenga paciencia. Qué era la mujer que él necesitaba. Qué era muy buena mina, y se notaba mi amor. Falsos, hipócritas.


Cuando estábamos en la iglesia, Cacho me toma de la mano y me dice al oído, Ay Viole, mirá cuando vos entres por esa puerta y yo te esté esperando...Yo sin voltear le respondo...No sé con quien planeas casarte, porque yo por iglesia no me pienso casar. Sabelo. Ni siquiera por mi Viole? No Cacho, al contrario. Yo por vos me caso, pero no por iglesia, por amor. Indirectamente fue la primera vez que hablamos de casamiento. Pero no la última.
Cacho me agradeció el haber estado al lado de él en el casamiento, “Viole, sin vos no lo hubiera podido transitar, es muy fuerte. Gracias baby por ser paciente, no me olvido de eso y me da mucha fuerza y felicidad. Sabiendo que yo me daba vuelta y vos estaba ahí, guiñándome el ojo, como diciendo acá estoy, yo ya me sentía seguro y tranquilo. Mirar para un costado y que vos estés ahí tendiéndome tu mano, fue impagable. Te voy a extrañar mucho mi amor. Que estés siempre ahí para apuntalarme y apoyarme. Me llena todo esto Viole. Sin vos no hubiera podido. Sin vos no puedo. Yo sé como te sentís con mi viaje, pero vas a ver que lo superamos juntos,  yo sé que podemos.”
No sé Cacho, no sé. Siento muchas cosas…Y no sé por qué es. Pero ahora lo sé. Cacho no iba a poder. Y no pudo.


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