Ahora que pienso no soy la única en el mundo que sufre por amor. Porque escucho millones de canciones que hablan de eso, leo centenares de poesías que hablan de eso y veo miles de películas que hablan de eso.
No soy la única abandonada ni desahuciada ni despechada ni retorcida de dolor, ni siquiera soy la única que derramó litros de lágrimas por alguien que no me amó incondicionalmente como lo hice yo. Pero me duele, y siento qué me duele más que a nadie. Porque es mío, porque es propio y porque no debe doler nada tanto en la vida como saber que la persona que quisiste tanto nunca te quiso.
Es ese dolor de bien adentro, de creer que te morís…de que no podés comer, reír, hablar, dormir, ni siquiera vivir. Te levantás por impulso, porque hay que laburar o estudiar o simplemente porque no podés quedarte en la cama todo el día. Esos días en que te sacás el pijama porque lo tenés encarnado, porque hay que bañarse y alimentarse en algún momento. Pero que no te pasa ni el agua. Y lo hablás con todos, y todas las devoluciones que te hacen te importan tres velines. Porque lo único que querés es llegar a tu casa, y meterte otra vez en la cama. A decir por queeeeeeeeee???? Si yo lo extraño, si yo lo amo, si yo me muero porque vuelva. Porqué????? Si teníamos todo para ser felices, si uno más uno es dos! Es simple, te amo, me amás, queremos lo mismo, tenemos las mismas ganas, la misma fuerza, el mismo sueño. Nos elegimos, nos volvimos a elegir, y nos reelegimos. Qué necesidad?? Qué necesidad de pasar por esto cuando ya estaba todo planeado, todo resuelto, todo plasmado?
Hoy, llovía, y cuando llueve lo extraño más. Porque cuando llueve es el momento más lindo del día, porque es el momento ese de llegar a casa, cansado de trabajar, de andar todo el día. Pero sabés que llegás a casa y no sos más uno, está tu otra parte esperándote ahí, para abrazarte, compartir, escuchar y decir, este es el mejor momento del día. Él cada vez que llegaba a casa lo decía: Hola gordita, tuve un buen día, pero como este momento de llegar a casa y descansarme en vos no hay. Y hablar de nada, o hablar de todo, pero saberte ahí. Ahí en ese rato de paz, de “casa”, de calorcito, de cocinar, de compartir y de despedirte con un “Hasta mañana mi amor, te amo.”
Y qué se hace con todo eso? Con esa sensación de nudo en la garganta, de preguntarte cuándo va a pasar…De escuchar cien veces el “va a estar todo bien”, vas a ver que el tiempo cura, que el hombre es un animal de costumbre y que cómo vos estabas acostumbrada a él, ya te vas a desacostumbrar con el tiempo porque vos antes de él tenías una vida. Sí, claro, tenía una vida, muy feliz por cierto, pero qué feliz era mi vida con él, a pesar de todo. Es un antes y un después, no volvés a ser la misma. Y encima de todo, tenés que vivir con una herida abierta, esa herida al corazón que te duele todo el tiempo, que no te deja descansar, que no te da tregua. Ese puñal, esa desazón de sentirte de nuevo uno cuando ya eras dos, y con planes de tres, cuatro, hasta cinco.
Hoy, que llovía, me encontré caminando debajo de la lluvia sin poder sacarme de la cabeza esa melodía, Esa Triste Melodía de No Te Va Gustar que me taladraba la cabeza:
No hay dolor que duela más que el dolor del alma
no se aleja así nomás
cosas lo hacen aliviar,
pero no lo calman a quién querés engañar?
y así son las cosas, así es esta vida
no me quiero conformar
vos tendrás tu forma, yo tengo la mía
solo aprendo a lastimar.
no se aleja así nomás
cosas lo hacen aliviar,
pero no lo calman a quién querés engañar?
y así son las cosas, así es esta vida
no me quiero conformar
vos tendrás tu forma, yo tengo la mía
solo aprendo a lastimar.
Y sí, es así, es simple, no hay dolor que duela más que el dolor del alma…

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